viernes, 3 de marzo de 2017

Un momento

Te miras en el espejo, con la música a todo volumen y esa actitud de videoclip de los noventa. Seria, desganada y con las ojeras pidiendo a gritos tres meses de siesta por prescripción médica. Te abalanzas hacia la sensación de ser una estrella de la música, con tu ropa interior hecha una bola a modo de micrófono y una guitarra imaginaria. A pesar de tu demacrado aspecto, ese tema se te va metiendo dentro expandiéndose de inmediato como el virus de aquel niño que estornudó a tu lado en el autobús y te tuvo sin voz una semana. Te sabes este tema, lo has puesto un centenar de veces y en cada una te has imaginado el escenario donde tus movimientos sugerentes son el centro de atención. Te vas haciendo grande, de menos a más en pocos segundos. Te tocas el pelo con sensualidad programada, te sabes al dedillo las subidas y bajadas en la melodía, cada vez estás más adentro, y empiezas a sentirte menos desastre. Las ojeras siguen ahí, pero la actitud les hace sombra. Vas a comerte el mundo mientras dure esta melodía en tu cabeza. Estás dentro de esa burbuja que amortiguará todos los latigazos que te haya preparado la vida para hoy. Vas caminando con tanta decisión que imaginas cómo tiembla el suelo bajo tus pies. Todo va de cara, todo va bien. Casi no tienes sueño ya. Bueno, un poco. Pero lo superarás. Hoy lo superarás todo.

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