miércoles, 25 de enero de 2017

El tiempo contigo

Aprovecho el tiempo observando ese lunar que te hace tan atractivo. Ni siquiera me creo aún que me pertenezcan estos instantes de bienestar. Es todo el tiempo en que no estuvimos así el que magnifica estos momentos aparentemente banales permitiéndome recrearme en cada expresión instintiva de tu cara. Sé más de ti que tú, porque te miro y te miro, tratando de aprender de la única asignatura que estudiaría toda la vida. Me he perdido tu sonrisa tantas veces que no puedo hacer otra cosa que beber de ella, inspirando el aire que revuelves con tu movimiento como si de él surgieran las emociones aladas. Y elegiría el superpoder de relentizar el tiempo para evitar la sensación de que siempre es poco contigo.

sábado, 14 de enero de 2017

2555

Cuando te veo de lejos me burbujea el estómago. Te acercas rápido, porque sabes que odio que llegues tarde. Y esa mirada tuya que has perfeccionado con el paso del tiempo, es francamente efectiva cuando quieres quitarle hierro al asunto. Llegas apresurado pero tranquilo, con las estrategias de contención bien definidas y un as bajo la manga. Yo hago que me enfado, porque me gusta alterarte y tú haces que no pasa nada, porque te gusta alterarme. La procesión siempre va por dentro. Ahora lo sé, después de 2555 días analizándote con minuciosa devoción. Eres un entramado de sutiles pistas que recopilo instintivamente. Leerte siempre ha sido un acto complejo y, al mismo tiempo, un reto imposible de pasar por alto. Me ha costado mucho tiempo llegar a conocerte bien y, sin embargo, te conozco desde el día uno. Todas mis palabras son tuyas aunque no hablen de ti. Porque tratando de conocerte mejor a ti, he terminado por conocerme mejor a mí.