jueves, 15 de diciembre de 2016

Tú vuelas

Te encanta la sensación de dejarte caer sobre la cama. Ese segundo en el que flotas sin miedo, con la despreocupación de saber que te espera un agradable aterrizaje. A veces pienso que mi amor por ti es justo eso,  un colchón gigante sobre el que caer después de un salto. Y tu sonrisa es el material con el que relleno los cojines que amortiguan tu descenso relajado. Sé que sabes que no te dejaría caer aunque mi somier se tambaleara. Sabes que sé que nunca has dejado a nadie verte sin tu armadura, esa que desaparece cuando nada te da miedo. Tú vuelas. Aunque sea por un segundo. Aunque no sea perceptible para el ojo humano. Yo puedo parar el tiempo y verte volar. Flotas gracias a la ingravidez de la felicidad. Te dejo ahí un rato, en mi imaginación, porque sé que ese es uno de los momentos en que mejor te sientes, sé que tu cabeza está libre de preocupaciones y experimentas una profunda necesidad de dejarte llevar. Y eso te llena. Y eso me llena.