martes, 29 de noviembre de 2016

Ese pensamiento

Hoy no me salen las palabras. Mi mente está congestionada. Saturada de pensamientos dispares que compiten para ser los primeros en tomar la salida. Quiero expresarme y me bloqueo. Todos esos pensamientos creen estar preparados para ser pronunciado y, sin embargo, ninguno cumple con los requisitos. Han estado trabajando duro, poniendo empeño en definirse para dejar de ser voz interna y proyectarse al exterior. Pero algo les falta, algo que no les da la potencia suficiente como para atravesar los filtros e imponerse. Y viendo cómo podía ordenar todo ese enredo de disparidad que domina mi mente, me he encontrado con un pensamiento escondido. He dado con él tras apartar todo lo demás. Estaba ahí, quieto, como esperando. Me ha parecido curioso, viendo la fiesta de la vanidad que llevan mis demás pensamientos. Le he hablado y me ha contestado. Le he dicho que por qué no hacía nada por salir de mi cabeza y ser expresado. Él me ha respondido que simplemente está esperando, que no tiene prisa, que cuanto más tiempo pasa en mi cabeza más maduro se siente. Me ha contado que en el tiempo que lleva ahí ha ido creciendo, se ha unido a otros pensamientos que en apariencia parecían opuestos a él y se ha hecho más sabio. Me ha dicho que, aunque parezca no hacer mucho ruido, él solo tiene más poder que cualquier pensamiento de mi mente, pero que se guarda, se guarda para cuando realmente lo necesite, cuando necesite que toda su fuerza salga por mi boca. Hasta ese momento, dice, seguirá alimentándose de todo el sentido, la coherencia y la razón que le sea posible, observando y creciendo con las experiencias del día a día. Para terminar siendo el mejor pensamiento que podría tener, el indiscutible, el que nunca me va a fallar.

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