jueves, 4 de junio de 2015

El Cohete azul después de El Cohete azul

Jaime, 

Recuerdo el día en que nos conocimos. Te hablé de mi cohete azul y tú sonreíste. Entonces pensé que si me seguías el rollo con todo aquello de que era astronauta autónoma ibas a entrar directamente en el Top tres de mis personas favoritas de la vida. Y así fue. De completos desconocidos pasamos a ser imprescindibles el uno para el otro. Tanto que tus latigazos no fueron suficientes para repensarme lo de enamorarme de ti. Te dije "adiós" un día, fingiendo seguridad, fingiendo firmeza, y todos los besos que no nos hemos dado desde entonces los he ido guardando por si en algún momento futuro decidimos ponernos al día. La vida da mil vueltas y yo sólo quiero que de una, la que me lleve de nuevo a tenerte delante y saber si esto es la verdad o una fantasía que he construido con retales de mi subjetividad. Tu sonrisa es la polea que me ayuda a ascender. Me pregunto si hoy habrá terminado ya "nuestro momento" ¿Y si no nos vemos nunca más? ¿Qué será de todo lo que nos dijimos a escondidas del mundo? ¿Es justo que todo aquello quede en un recuerdo? A veces no puedo evitar escribirte, aunque nunca vayas a leer todo lo que te digo en mis monólogos existenciales frente al ordenador, básicamente porque no me atrevo a darle al botón de "enviar". Y los personajes de mis novelas se quejan de que siempre les ponga rasgos tuyos, como ese odio infinito que le tienes a las aceitunas. No puedo evitarlo. Así estoy más cerca de ti, así puedo hacer que nuestra historia sea como yo quiero, manejar los hilos y buscar ese final feliz que nunca parece llegar pero que siempre lo noto a pocos pasos de distancia.  La vida sin ti es otra cosa. 

Sofía

1 comentario:

Anónimo dijo...

¿Dónde se da a "Me encanta" en esta web?

No dejes de escribir nunca

Un beso

Diego