martes, 21 de octubre de 2014

Artificios naturales

Una mujer artificial, se para en mitad de la acera de repente. Nadie sabe por qué, nadie la conoce. Empieza a recitar El Quijote, nadie sabe por qué, nadie la conoce. "En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..." dice. La gente pasa de largo, nadie se para, nadie la conoce. "En ese lugar nací yo. Y desde el momento en que nací, fui mujer", sentencia y se pone las manos en la cintura. Hay dos señoras sentadas en un banco al otro lado de la calle, la miran con recelo, pero no dicen nada, no la conocen. "Cuando crecí, seguía siendo mujer y una mujer muy guapa". Las señoras vibran con la situación, no dan crédito, no la conocen. "Pero mi cuerpo era distinto, mi cuerpo era bonito, pero no era el mío". Un hombre se para y la mira de arriba a abajo, nadie sabe por qué, nadie le conoce. "Eres muy guapa", le dice. El rumor de las señoras burbujea por momentos. El señor se va. "Un día decidí ser por fuera la mujer que siempre he sido por dentro. Y la vida siguió igual, no se terminó el mundo, nadie salió herido en el proceso, no provoqué una guerra, ni propagué un virus letal que destruyó la humanidad". Alguien, desde un balcón, empieza a aplaudir. "Yo sé quién soy ¿los sabéis vosotros?" dio una vuelta sobre sí mirando a los transeúntes. Una mujer auténtica, empieza a andar por la acera. Todos la miran, todos saben quien es, todos la conocen.

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