martes, 21 de octubre de 2014

Artificios naturales

Una mujer artificial, se para en mitad de la acera de repente. Nadie sabe por qué, nadie la conoce. Empieza a recitar El Quijote, nadie sabe por qué, nadie la conoce. "En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..." dice. La gente pasa de largo, nadie se para, nadie la conoce. "En ese lugar nací yo. Y desde el momento en que nací, fui mujer", sentencia y se pone las manos en la cintura. Hay dos señoras sentadas en un banco al otro lado de la calle, la miran con recelo, pero no dicen nada, no la conocen. "Cuando crecí, seguía siendo mujer y una mujer muy guapa". Las señoras vibran con la situación, no dan crédito, no la conocen. "Pero mi cuerpo era distinto, mi cuerpo era bonito, pero no era el mío". Un hombre se para y la mira de arriba a abajo, nadie sabe por qué, nadie le conoce. "Eres muy guapa", le dice. El rumor de las señoras burbujea por momentos. El señor se va. "Un día decidí ser por fuera la mujer que siempre he sido por dentro. Y la vida siguió igual, no se terminó el mundo, nadie salió herido en el proceso, no provoqué una guerra, ni propagué un virus letal que destruyó la humanidad". Alguien, desde un balcón, empieza a aplaudir. "Yo sé quién soy ¿los sabéis vosotros?" dio una vuelta sobre sí mirando a los transeúntes. Una mujer auténtica, empieza a andar por la acera. Todos la miran, todos saben quien es, todos la conocen.

viernes, 17 de octubre de 2014

Pastillas para el olvido

-Disculpe ¿el café?
-Lo tiene en la estantería del fondo, junto al olvido.
-¿Perdone?
-En la estantería del fondo digo.
-Gracias.

Y al lado de los paquetes de café, pastillas para el olvido.

-Disculpe de nuevo, ¿esto qué es?
-Pastillas para el olvido.
-Pero eso no es posible.
-Ahí lo pone claramente, señor. Pastillas para el olvido.
-¿Y en qué consiste?
-Pues mire, detrás vienen las indicaciones...
-Recomendadas para olvidar...
-Ahí lo tiene.
-Pero ¿olvidar el qué?
-¿Usted quiere olvidar algo señor?
-Hombre, así a bote pronto... Me gustaría olvidar algunas malas experiencias, claro.
-Pues para eso son las pastillas.
-¿Pero es un olvido selectivo? Quiero decir ¿puedo elegir qué olvidar y qué no?
-Veamos... Olvido de los recuerdos a corto plazo, pone aquí.
-Entonces olvidaré qué he comido hoy pero no las otras cosas, las que realmente quiero olvidar.
-Pero ¿usted qué quiere olvidar?
-Hombre pues... esas cosas... que duelen...esas personas que....esto.... duelen.
-Ya veo...
-Entonces.... ¿esto funciona? ¿podré olvidar?
-A ver, si no funcionara, no se lo vendería...
-¿Usted lo ha probado?
-No podría decirle...
-¿Es confidencial?
-No. Es que yo no recuerdo haberlas tomado pero, quizá, las tomé y lo he olvidado. Ya me entiende.
-¿Y cómo se vende esto en un supermercado?
-Es medicina natural...
-Esto es muy confuso ¿y si olvido algo que no quiero olvidar?
-Claro, ese es el riesgo. Aunque, piénselo, si olvida eso que dice que no quiere olvidar,  nunca más sabrá que eso ha existido por lo que en ningún caso sentirá la nostalgia y, por consiguiente, se ahorrará la pena de haberlo perdido.
-Ahí tiene usted razón. Pero mis recuerdos son lo único que tengo. Sin ellos, perdería mi identidad.
-¿Eso cree?
-No lo sé, me imagino.
-Bueno, es usted quien debe elegir.
-¿Y si lo olvido todo? Mi familia, mis amigos, mis momentos de gloria, mis aficiones, mis habilidades...
-Claro, no deja de ser un riesgo. Pero hay gente que prefiere olvidar... no le voy a engañar.
-Es que, y permítame divagar, aunque olvidara sólo lo malo que me ha ocurrido en la vida, y lo bueno  se quedara, sería tan artificial... Me convertiría en una persona feliz todo el rato. Sin rarezas, sin frustraciones, sin manera de mejorar... ¿No sería esa una vida muy aburrida?
-No sabría responderle.
-Era una pregunta retórica.
-Ah.
-Cóbreme el café.
-¿Quiere bolsa?
-Sí, gracias.
-2 euros.
-Aquí tiene.
-Pues que sepa que las pastillas para el olvido se venden muy bien.
-Me alegra que le funcione el negocio. Buenos días.
-Buenos días.

jueves, 9 de octubre de 2014

Carta abierta al "Momento adecuado"

Estimado "Momento adecuado",

En los últimos años no he parado de escuchar hablar de ti. Me pregunto cómo serás. Si alguna vez habrás aparecido en la vida de otras personas. Si alguna vez te conoceré. Ahora mismo te imagino como un ente bastante hostil, la verdad. Debo confesar que no me inspiras ninguna confianza. Siento ser tan dura, quizá tú no te merezcas esto. Pero tengo la impresión de que me han estado programado para esperarte, y a mí no me gusta esperar. Llámame impaciente si quieres. Pero lo cierto es que, si algo me gusta, me sacude por dentro, me inspira, no entiendo por qué debería esperar el momento adecuado para disfrutarlo. Esto se está poniendo muy difícil, contradictorio incluso. Pues no van y me dicen: "Vive la vida ahora, nunca sabes lo que pasará en el futuro", "Prueba, no tienes nada que perder", "Arriésgate"... Y yo lo hago, vamos si lo hago. Voy bajando pendientes en una bici sin frenos y ¿qué me encuentro al final? un muro en el que alguien ha escrito "este no es el momento adecuado". Me pregunto cómo has conseguido labrarte tan buena fama. Todos te buscan, todos te esperan, todos te quieren. Dicen: "este es el momento adecuado para cambiar de trabajo", "este es el momento adecuado para tener un hijo" o "este es el momento adecuado para estar juntos" ¿Eso significa que, a medida que pasa la vida, nos vamos volviendo más conservadores? No me gustas "momento adecuado",  así te lo digo. Porque de ti no puedo aprender nada. Sólo debo esperar a que sucedas. Y eso no sólo es aburrido, sino una pérdida de tiempo. Creo que eres una invención, una excusa a la que se aferran algunos para sentirse menos responsables de sus propios actos. Y eres una estafa porque sólo serás "adecuado" si las cosas van bien. Si no, nadie dirá "era el momento adecuado pero ha ido mal". Así siempre tienes las de ganar. Y eso no vale. Te voy a desterrar de mis decisiones, "momento adecuado". Y voy a tomarlas según me parezca, porque para eso son mías y no necesito echarle la culpa a un ente llamado "momento adecuado" si las cosas no salen. Simplemente aprenderé de mis errores, con el tiempo he perfeccionado la técnica. Y, pase lo que pase, lo que es seguro es que de todas estas experiencias que he vivido por no hacerte caso, han salido dos libros estupendos y voy camino del tercero. Así que gracias "momento adecuado" por hacerme una rebelde con causa.

Atentamente,
Esther.

domingo, 5 de octubre de 2014

La fugacidad de las cosas buenas

Sólo recuerdo que sonaba Standstill de fondo. Porque en aquella casa, durante un tiempo, sólo sonó Standstill de fondo. Fue inevitable terminar asociándolo todo a esas canciones. Y es inevitable volver a los recuerdos ahora escuchando esas canciones. Me rasgan la piel como uñas impacientes por aliviar el picor. Y te proyecto en la oscuridad. Estás en mí. Eres el primero en aparecer cuando la sensibilidad me acucia. Vuelvo a las bucólicas noches de primavera, casi verano, cuando en silencio escuchábamos música. Y nos mirábamos sin necesidad de decir una palabra, y lo decíamos todos en esos intensos momentos de silencio. De fondo, la melancolía musical te embellecía aún más. Y durante un ínfimo periodo de tiempo, en comparación con toda una vida, lo nuestro fue de verdad, perfecto, único e incomparable.