jueves, 18 de septiembre de 2014

La fortaleza (mantener los pies en el suelo)

Una vez conocí a un tipo que no pisaba el suelo. Y no me refiero a esto en sentido metafórico. Literalmente no pisaba el suelo de su casa. Había creado un entramado de cuerdas repartidas por todo el piso que le permitían ir de un lado a otro sin necesidad de tocar el suelo. Sus invitados también debían usar ese sistema de poleas tan peculiar. En esa casa nadie podía poner un pié sobre tierra firme. ¿Por qué? No lo recuerdo. Sólo sé que él vivía muy bien así y que no le parecía nada extraño, al menos no de la forma en que le podría parecer raro al resto de la humanidad. "A mí me gustan las cosas así y ya está", me dijo. "Este hombre es increíble", pensé. Tanto que se me antojó imposible que pudiera haber otra persona como él en el mundo. Cual fue mi sorpresa al saber que estaba viviendo con una mujer. Una mujer en su onda. La única persona que le había aceptado tal y como era. Con sus cosas. Con su no pisar el suelo e ir flotando de la cocina a la cama, del despacho al baño, del salón a la terraza. "¿Y a ella esto le parece normal?" le pregunté sin percatarme de lo prejuiciosas que estaban siendo mis palabras. "¿Qué es normal?" me respondió con la inercia del que lleva años enfrentándose a la misma cuestión. Pensé durante un momento. "Mantener los pies en el suelo es lo normal. Es lo que se supone que debemos hacer. Es lo que nos hace sentir seguros", le respondí con un ligero titubeo en mi voz. "Así que consideras normal todo eso que te han metido en la cabeza" acertó a decir. "¿Qué quieres decir, que estoy programada para comportarme de una determinada manera?", le respondí ofendida. "Sí" dijo firme "Has interiorizado unos valores sólo porque son los de la mayoría ¿Es raro que yo no pise el suelo porque todo el mundo lo hace. Porque lo cómodo es pisarlo?". "Bueno..." su convicción me hizo dudar, pero traté de mantenerme concentrada en mis argumentos, al fin y al cabo, no todos los días te encuentras con un reto de este calibre "Pisar el suelo es lo natural. Es lo que nos sale de manera espontánea, sin esfuerzo ¿Por qué forzarnos a hacer otra cosa?", supe desde el momento en que terminé esa frase que era un argumento muy débil que yo misma podía desmontar. Muchas veces nos llevamos por caminos que, en apariencia, no son los adecuados, no son los naturales, pero son los valientes, son los que cambiarán las cosas, son los inspiradores y revolucionarios. Romper el patrón es desafiar al miedo. Y eso es lo que nos hace realmente fuertes.

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