jueves, 25 de septiembre de 2014

El origen de El Cohete Azul (mi segunda novela)


Nunca sabes de lo que eres capaz hasta que lo haces. Y entonces, aparece un nuevo desafío.

Hace tres años me quedé vacía. Puse todo mi ser en escribir La Ruta hacia Sofia, mi primera novela. Y lo que empezó siendo un reto personal, una forma de llevarme más allá en mi pasión por comunicarme a través de las palabras, se convirtió en una conmovedora historia trazada sobre las bases de hechos reales. Ese fue el inicio de un camino, no sólo literario, también personal. La Ruta hacia Sofia me enseñó lo importante que es conocerse a uno mismo y cómo repercute eso en las personas que te rodean, sobre todo las que te quieren de manera incondicional. Con La Ruta inicié un camino que he seguido con El Cohete Azul, mi segunda novela. Este es el camino de los desafíos diarios, de las emociones contenidas, latentes y a punto de explotar, de las personas que nos ayudan y de lo difícil que resulta ser uno mismo cuando ni siquiera sabes quien eres. 

Hace un par de años, cuando empecé  a escribir lo que terminaría siendo El Cohete Azul, quería demostrarme a mi misma que esto de ser escritora no era flor de un día. Si, después de quedarme vacía, aún tenía algo más que decir, aún quedaba un hilo con el que tejer una nueva historia, habría encontrado no sólo mi mayor pasión en la vida sino algo más, una vocación tal vez. Y, sorpresa, había un hilo. Al principio tiré tímidamente de él y apareció un personaje, Jaime, y un misterio, la astronauta autónoma. Escribí siete páginas y lo dejé. Quedó en suspenso casi un año y en ese tiempo viví nuevas experiencias que me llenaron otra vez, me llenaron de una sustancia llamada inspiración. Entonces tiré con fuerza de ese hilo, mucho más segura que antes, y Jaime empezó a perfilarse. Al principio como un tipo que trata de ocultarse a sí mismo. Alguien molesto, fácil de odiar. Jaime es el antihéroe de su propia existencia. Pero, como en la vida, nada es lo que parece a simple vista. Sólo hay que ir un poquito más adentro, más profundo, y saber ver a las personas, dejar que se abran ante ti, mirarles sin filtros. 

Hace tres meses empecé el difícil proceso que autopublicación de El Cohete Azul. Si hay algo bueno en hacerlo todo tu misma, es que tomas todas las decisiones sobre tu trabajo. Y este libro no es sólo un trabajo, es yo misma. Una parte de mí que quedará escrita para siempre. Es la pasión, la emoción y la terapia diaria. Cada día, desde que tomé la decisión de poner el mayor esfuerzo vital en escribir historias, escucho a alguien diciéndome que el mundo literario es muy difícil, muy duro. Es así, lo estoy corroborando. Pero cuando deseas algo con fuerza, y eso es lo que le da sentido a todo lo demás, no debería ser una opción desistir, aunque te apetezca cada día, a cada momento en que las cosas no salen como te gustaría. Fortuna la mía de tener personas alrededor que creen en mí como ni yo misma soy capaz de hacerlo. 

Actualmente El Cohete Azul está a la venta. Podéis encargar un ejemplar a través de su página de facebook www.facebook.com/elcoheteazul y cualquier ayuda en la promoción de esta novela será eternamente agradecida. 

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