jueves, 8 de mayo de 2014

Si yo me casara, sería contigo.

-Si yo me casara, sería contigo.
-Pero tú nunca quisiste casarte...
-No. Porque ni el amor, ni el compromiso van a ser más firmes por escribirlo en un papel, delante de un juez.
-Pero es bonito. Me refiero a una celebración del amor. Sería bonito... ¿no crees?
-¿Tú has querido casarte alguna vez?
-Alguna vez he bromeado sobre ello...
-¿Pero lo has deseado? Me refiero a quererlo firmemente. No como una locura transitoria. No como una fantasía romántica cargada de supuestos ficticios... Me refiero a de verdad.
-De verdad yo me casaría contigo...
-Y yo contigo.
-Pero nunca quisiste casarte...
-Tampoco nunca había querido a nadie como te quiero a ti. Y fíjate cómo es la vida...
-¿Impredecible?
-Impactante.
-¿Imprevista?
-Impresionante.
-No me lo pidas.
-¿El qué?
-Que nos casemos. No de la forma tradicional.
-Nunca lo haría.
-¿Será espontáneo?
-Lo será.
-¿Sin premeditación?
-Sin meses de preparativos.
-¿Sin compromisos familiares?
-Sin nada. Tú y yo, a nuestra manera. Como ahora. Tú y yo hablando. Tú y yo amándonos. Tú y yo sin límites.
-Tú y yo y nuestro estilo propio.
-Tú y yo y nuestra vida en común.
-¿Y si te digo que lo quiero todo contigo?
-No podría evitar responderte "y yo también" aunque sé que odias que te lo diga. Prefieres que sea original, pero ¿qué le vamos a hacer si nos parecemos tanto, si sentimos lo mismo, si nos leemos tan bien?
-Me conoces, maldito.
-Te adoro, bendita.



No hay comentarios: