lunes, 26 de mayo de 2014

La vida es corta

-¿Anoche me hablaste mientras dormía?
-Sí.
-¿Y qué me dijiste?
-Que la vida es corta.
-¿Que la vida es corta?
-Así es.
-¿Y por qué me dijiste eso?
-Porque te estaba acariciando la espalda.
-Ay sí. Por eso me dormí...
-Y pensé que ojalá pudiera acariciarte siempre. Incluso cuando es materialmente imposible.
-¿Cuando estás trabajando?
-Por ejemplo.
-A mí me encantaría que pudieras acariciarme todo el rato.
-No haría otra cosa.
-¿Y por qué dijiste que la vida es corta?
-Porque las horas pasan volando, contigo, claro.
-¿Y si pudiéramos alargar el tiempo?
-Sería estupendo pasarlo contigo.
-¿No te aburrirías?
-No veo cómo. Quizá tú te aburras antes de mí que yo de ti. Eso podría pasar.
-¿En qué universo?
-No te rías.
-No lo hago. Sólo digo que lo veo inviable.
-¿Aburrirte de mí?
-¿Cómo podría ocurrir, si por ti mi vida es terriblemente divertida?
-Será la novedad.
-Será la felicidad.
-Será que no tienes criterio.
-Será que soy muy lista.
-Será que te he camelado.
-Será que me has camelado.
-A veces me asusta que nos entendamos tan bien.
-Y que lo demás parezca no haber ocurrido.
-Y pensar cosas increíbles como que estamos hechos para pasar el resto de la vida juntos.
-Es un poco raro.
-¿Pensarlo?
-Sentirlo, más bien.
-Es como una certeza invariable.
-Un hecho inamovible que ha ocurrido por ¿casualidad?
-O no.
-¿Y si todas las decisiones que hemos tomado a lo largo de la vida, incluso las que pensábamos que eran equivocadas, nos han traído justo hasta aquí?
-Yo no cambiaría ni una coma.
-Ni yo.
-Y la vida sigue pareciéndome corta a tu lado.
-¿Por qué será?

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