martes, 27 de mayo de 2014

Arroz blanco

-Tienes una pestaña en la mejilla.
-El roce de tus dedos me conmueve.
-¿Lloras?
-¿Lo hago?
-No te veo, tienes los ojos cerrados.
-Así te veo mejor.
-¿Me ves?
-Te estoy mirando a través de mis sensaciones.
-¿Podrías retratarme ahora, así?
-A tí te haré el mejor de los retratos. Uno que sólo reconoceré yo y tú cuando lo sepas.
-¿Cuando sepa el qué?
-Lo que siento al verte.
-¿Y qué sientes?
-Mucho. Pero no te lo diré.
-Entonces ¿cómo lo sabré?
-Lo sabrás.
-Tus misterios me conmueven.
-¿Lloras?
-¿Lo hago?
-Cierra los ojos y mírame.
-Te veo.
-Siénteme.
-Lloro.
-Lloras.
-¿Es felicidad?
-Es liberación.
-Es fascinante.
-Es real.
-¿Y cuándo nos abrazamos?
-Ya queda poco. Cada minuto de anhelo es uno menos de espera.
-Esta pantalla me entristece.
-Esta distancia me consume.
-La pestaña sigue en tu mejilla derecha.

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