lunes, 19 de agosto de 2013

EXs

Llega un momento en la vida en que todas las personas con las que te relacionas son ex de alguien. Y si no lo son, raro. Porque tan extraño resulta que alguien tenga una pareja estable eterna y duradera, como que alguien que ronda la treintena no haya tenido ninguna relación, digamos, "seria". El cinismo nos invade, la desconfianza se apodera de nosotros y sacamos a pasear la mirada escéptica y la mueca de sospecha. Nos alejamos discreta y disimuladamente, como si la cosa no fuera con nosotros. Y es cierto, al menos en mi caso y en el de otros mucho, supongo (espero). Porque, salvo algunas excepciones, la mayoría hemos navegado por las aguas del amor y el desamor. Eso nos ha llevado a ser ex de una o varias personas. Y como tal, siempre habrá alguien que nos aborrezca, nos rechace y, sin conocernos, nos odie. Esa persona será la nueva pareja de tu ex. Esto no ocurre en todos los casos, obviamente, pero es una actitud bastante extendida. Irracional y desproporcionado, el sentimiento de posesión es el origen de cualquier arrebato de celos y con él empieza el rifirafe. Es natural. Si no fuera ya bastante con la complejidad palpable que supone tener una relación plena y sin fisuras, hay que unirle la gestión de la presencia de terceros, que, en ciertos casos, creen tener derechos adquiridos por su condición de "haber sido". Lo que, además de ser altamente cuestionable, es totalmente absurdo. Aún y así, todos caemos a la provocación, algunas veces real y otras autoinfligida. Y lo hacemos de manera explícita o contenida (ocultarlo no lo hace menos real, y eso vale para todo). Quién no ha sentido, como mínimo, cierta incomodidad cuando la persona por la que pierde el norte queda con una antigua pareja. Y es ahí donde se abre el debate: ¿Se puede ser amigo de un ex?

Es una conversación que he tenido en varias ocasiones y con diferentes personas. Yo siempre he defendido que sí, y no lo he hecho sólo con palabras, también con hechos. A veces cuesta más y otra menos pero, al final, surge de forma natural después de un tiempo, cuando ya no te acuerdas de lo malo y todo queda en un profundo cariño y la claridad máxima de que la relación no daba para más. Pero ¿qué pasa cuando sigues enamorado de tu ex? me preguntan, y, a lo mejor, ni lo sabes o, peor aún, no quieres saberlo. Te lías con todo, te irritas por nada, te suda la mente de tanto esforzarte en no pensar ¿Amigos? Nunca ¿Amantes? A veces ¿Inconscientes? Siempre. Quizá esa sea la excepción que confirma la regla. Y la amistad, en este caso no es más que una excusa para mantenerte cerca, estar presente. Lo puedes esconder, lo puedes negar pero, en el fondo, lo sabes y no puedes evitarlo. Quizá por eso nunca llegues a ser amigo de tu ex, piénsalo. 

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