martes, 29 de enero de 2013

No es el todo, son las pequeñas partes

"Dame una pista", siempre me ha gustado esa frase. "Dame una pista" y tu mente empieza a generar todo tipo de ideas, enlazar conceptos, recorrer caminos imaginativos de alto nivel. "Dame una pista" y hasta el más mínimo detalle se convierte en revelador. Quizá por eso me encantaba jugar a las pistas de pequeña y descubrir notas escondidas, cada una con un mensaje en clave que me llevaba al escondite de la siguiente y así hasta completar un recorrido en cuyo fin me esperaba, a veces, un regalo, otras, simplemente, una gran nota final que desbordaba las emociones. Sigue encantándome ese juego. Será que me gusta esforzarme por llegar a los sitios, que lo fácil, lo simple, lo "como debería ser" me aburre, me desinfla. En cambio, un buen reto, una buena sacudida intelectual, un camino donde poner de tu parte y dar lo mejor de ti, es ilusionante y esperanzador, rabiosamente atractivo. Disparatada o no, esa es mi manera de exprimir la vida. Así, sin más.

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