viernes, 7 de diciembre de 2012

Las manos que nos sujetan

En un mundo cada vez más individualista, a veces olvidamos de quién son las manos que nos sujetan. Creemos ser independientes, capaces de tomar decisiones por nosotros mismos, de elegir nuestro rumbo y determinar nuestras propias normas. En cierto modo lo hacemos y en cierto modo estamos amenazados por una gran bandada de factores externos que nos sacuden, nos coaccionan y, por ende, nos limitan (a veces sin darnos cuenta). Pero, orgullosos y decididos, seguimos pisando por caminos de dudosa realidad, ficciones escritas con el lápiz de las expectativas, de lo que debería ser, de lo que desearíamos que fuera. Y nos convertimos en videntes enzarzados con nuestros conflictos interiores, tratando de dar con la ecuación perfecta que nos permita estar preparados para cualquier giro inesperado. Y en algún momento entre el ahora y las visiones de los cientos de futuros posibles, perdemos la perspectiva.

Nunca es tarde para pisar el freno, bajar del cohete supersónico  y darse un paseo por el presente. Ahí posiblemente encontremos manos que nos ayudan a flotar cuando nos hundimos, manos que nos acarician la espalda en comunión con nuestra euforia, manos que nos rozan para disparar nuestra adrenalina, manos altruistas que acompañan todos nuestros pasos en un discreto segundo o tercer plano. Manos que complementan a las nuestras, las refuerzan y las protegen. Manos de personas que nos quieren incondicionalmente. Esas manos.

1 comentario:

Flor del cerezo dijo...

Me encantaría ser una de esas manos que te sujetan (o que lo intentan)

Un beso!