domingo, 14 de octubre de 2012

Siempre

Hoy un desconocido gritó tu nombre y mi corazón dio un vuelco. Mi interior se paralizó mientras mi fachada seguía actuando con normalidad. Escuchar tu nombre me estremeció. Hacía mucho tiempo que nadie a mi alrededor lo pronunciaba, que nadie te nombraba. Ni siquiera yo misma cuando te recuerdo lo hago por tu nombre, siempre por tu apodo, mi tete. Pero hoy escuché un "Ferrán" y durante una milésima de segundo tuve la ilusión de que al girarme aparecieras entre la multitud, con tu asombrosa sonrisa y tu mano extendida hacia mí para acompañarme el resto de mi vida. Te echo de menos. Tanto que me pongo a escuchar la música que te gustaba y te siento aún a mi lado, quince años después. Y envidio a todo aquel que puede tener cerca algo que yo perdí hace tanto tiempo. Porque superar tu ausencia siempre será la asignatura que me quede pendiente. Porque vivir sin ti es lo más difícil que he tenido que hacer nunca. Pero conocerte y quererte con la pasión de la sangre compartida, la vida compartida, la inocencia compartida, llena mi vida, vacía de ti, del recuerdo más dulce. Y por muchas palabras que te escriba nunca seré capaz de describir la sensación de ahogo que supone no verte y la sensación de plenitud que supone que sigas siendo mi hermano. Ayer, hoy y siempre. Te quiero.

1 comentario:

Ana M.F.V. dijo...

Me has dejado sin palabras, y con las lágrimas en los ojos. Solo soy capaz de mandarte un abrazo enorme Esther.