martes, 10 de abril de 2012

El día alegre

Hoy es un día alegre. Un día en el que escucho lo último de mi grupo favorito, Love of Lesbian, mientras repaso recuerdos del amor presente. Sí, he escrito amor. Amor en su vertiente más romántica. Amor a primera vista. Amor correspondido. Amor de imprevisto. Amor que te encuentra y te atrapa y no te suelta. Sí, ese amor que muchos me dijeron que no existía. El que es inevitable, impresionante, grande y, a la vez, fácil y sencillo. Intenso, pasional, desgarrador y, a la vez, natural y hermoso. El amor que eleva y te mantiene suspendido a dos palmos del suelo día tras día. El amor que va un paso por delante de tus expectativas. El amor que sueña tus sueños, que comparte tu idioma, que respira tu aire y se avanza a tus deseos para realizarlos y sobredimensionarlos como jamás hubieras imaginado. El amor por encima de las distancias y los desastres pasados. Ese amor que no puede ni debe callarse. Porque mueve la existencia humana y es un regalo en sí mismo, quizá, el mejor regalo de todos.

Hoy me emociono al escuchar la intensidad de la música más esperada. Llevaba meses deseando algo nuevo, algo vibrante, algo especial, algo que me hiciera volver a desear escribir en positivo. Afortunada yo al poder disfrutar hoy de todas esas sensaciones por duplicado gracias a la magia de la música y la magia del amor.

A Diego por ser inevitablemente perfecto.

3 comentarios:

Diego dijo...

Porque solo alguien como vos, puede hacer del amor algo tan perfecto y sencillo a la vez. Gracias, por ser tú, por el regalo que es cada día saber que estás ahí.

Anónimo dijo...

Quién dice que el destino no existe? El mío funcionó. STOP

Anónimo dijo...

Un buen destino es que dos personas se encuentren, cuando ni siquiera se estaban buscando.

Mamá Piedrafita