miércoles 11 de enero de 2012

Mi segunda novela

Hace meses que trabajo en una nueva novela. Todavía no tiene título y, seguramente, va a experimentar cientos de cambios hasta que se acerque a lo que quiero que sea. Pero hoy tengo ganas de compartir un fragmento con vosotros. Supongo que es la única forma que se me ocurre (o la que mejor se me da) de agradeceros que estéis ahí, siguiendo mis andaduras por la vida. A todos, Gracias y Feliz Año.

"(...)Jaime aprovechó el buen hacer de su mejor amigo para salir al balcón a tomar el aire con la excusa de fumar. Hacía buena noche. Estuvo un par de minutos mirando al frente, sin poder recordar el momento en que todo había empezado a desvariar. El resultado de su conformismo le perseguía y comenzaba a hartarse de no dar con algo auténtico, puro, natural. Sacó un cigarro del paquete y justo al ponérselo en la boca alguien heló su acción.

-Hola, disculpa ¿puedo pedirte uno?

Por un segundo, con el "Hola", pensó que era Gloria de nuevo acechándole por la espalda y su mueca de hastío fue instantánea. Pero enseguida se dio cuenta de que aquella voz calida no le resultaba familiar. Se giró con el cigarrillo medio colgando en sus labios y cara de interrogación.

-¿Hola?- le sonrió ella.
-Esto…-dudó Jaime- Hola, perdona… Estaba aquí en mi mundo- miró hacia la calle.
-¿Te puedo robar uno?- sonrió ella dirigiendo sus ojos a la cajetilla de cigarrillos.
-¡Claro!
-Gracias- cogió el cigarro y se lo puso en la boca esperando que Jaime le diera fuego.
-No nos conocemos ¿no?- Jaime le acercó el mechero. Ella prendió el cigarro y dio una larga calada. Expiró el humo girando la cara para alejarlo de él.
-No creo, he venido acompañando a una amiga.

Se quedaron en silencio unos segundos. Ella mirando hacia la calle. Él observando su perfil enmarcado por la oscuridad.

-Así que de acompañante….-sonrió Jaime dándose cuenta al instante de lo absurdo que quedaba repetir lo que ella ya había dicho.
-Sí, se supone que se tenía que encontrar aquí con un tío y me ha traído de red de seguridad, por si la cosa no… ya sabes- encogió los hombros y subió las cejas simulando cara de decepción.
-Entiendo... ¿Y qué? Ya se han encontrado ¿no?
-Sí, sí… Creo que no me necesita- miró hacia adentro y señaló a una pareja besándose en el sofá. Rieron a la vez.
-Al menos parece que algunos se lo pasan bien- suspiró Jaime.
-Pues sí…-ella se apoyó en la barandilla.
-Me llamo Jaime…
-Bonito nombre…-respondió mientras mantenía su vista fijada en la calle.
-Mis padres estaban inspirados, supongo- se rascó la nuca- ¿Los tuyos qué tal andaban de inspiración?
-No demasiado bien…

Y, otra vez, silencio. Jaime empezó a sentirse agitado, un fuerte impulso le presionaba a mantener viva la conversación…

-¿Sabes? Yo tengo una máquina que mide esas cosas. Le dices un nombre y te indica el nivel de inspiración paterna… ¡Es genial!- bromeó él.
-¡Vaya! Te veo a la última- exclamó ella.
-Uno, que tiene sus recursos- movió su cabeza como si le quitara importancia- ¿Entonces? ¿Probamos?
-Mejor otro día… Hoy sólo quiero fumar.
-De acuerdo. Es un buen plan- tragó saliva.

Se quedaron en silencio durante un buen rato. Ella fumaba lentamente, inspirando el humo con delicada paciencia. Él no podía dejar de mirarla de reojo, escrutándola, analizándola. Era misteriosa, seductora, intimidante y, a la vez, sencilla en cada gesto.

-Yo no fumo ¿sabes?- dijo al fin ella.
-¡Ah! Vaya…-se sorprendió él.
-Sí, no soy fumadora, no me gusta en realidad.
-Pues lo disimulas bastante bien…-sonrió tímidamente.
-De vez en cuando me da el punto…Es como dejar de ser tú mismo durante unos minutos ¿sabes? Como ponerte en la piel de otro “yo” que fuma y bebe y hace locuras, no sé.

Jaime se quedó paralizado. Se estaba dejando atrapar por la claridad con la que aquella chica exponía sus pensamientos. La seguridad en su discurso la alejaba extrañamente de la arrogancia y la acercaba al terreno de lo interesante. Mientras él la observaba por enésima vez, ella seguía hablando.

-Éste- dijo alzando el cigarro- es mi elemento de evasión. Me permite huir un rato de la realidad. Fumo, me abstraigo, miro hacia fuera. Son unos minutos de libertad. Pensarás que estoy loca pero es así.
-No, por favor ¿loca dices?- rió él con cierta burla irónica.
-¡Me gusta tu estilo!- ella le dio una palmada en la espalda y le guiñó el ojo.
-No, ahora en serio, te entiendo. Es fácil perderse en la realidad. A veces necesitamos largarnos…
-Sí. Normalmente uso mi cohete, pero me lo dejé en casa.
-¿Tienes un cohete?
-Sí, soy astronauta, tengo un cohete azul en mi azotea- sonrió pícara.
-¿Pero para ser astronauta no hay que trabajar en la NASA o algo?
-Es que soy autónoma…
-¡Ah, claro! Así, sí- asintió con la cabeza intentando estar a la altura de esa surrealista y, a la vez, adictiva conversación - Nunca había conocido a una astronauta. Tengo muchas dudas que quisiera resolver a cerca de este tema como, por ejemplo, ¿a qué sabe la comida de astronauta?
-Bueno, hay cosas que es mejor que se mantengan en secreto- susurró ella- No quisiera meterte en un lío ¿me entiendes no?- sonrió con dulzura exponiendo una ingenuidad que realmente no poseía.
-Sí, claro y se agradece- dijo Jaime mientras terminaba su copa- Por cierto ¿qué bebes?
-¿Yo? Cerveza…
-¿Te parece si voy a buscarte una?
-Genial, pero antes de abandonarme a mi libre albedrío…Dame otro cigarro…- puso cara de buena.
-Toma- le dio el paquete entero- No quisiera que te faltara evasión en mi ausencia.
-Muy amable- sonrió.

Jaime tomó rumbo a la cocina pensando en lo sorprendente de la conversación con aquella desconocida. Y deseó regresar rápidamente para continuar, toda la noche si hacía falta, descubriendo hasta dónde podía llegar la imaginación de ambos. De repente la reunión inapetente se había convertido en un filón de sensaciones positivas. Llegó a su destino embrujado por las palabras de la chica sin nombre. “Astronauta autónoma” pensó, y una leve sonrisa se le escapó de los labios.(...)"

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto pinta muy pero qye muy bien..... cómo me he reido con el "cohete"....
Eres genial !!!!!!!!!!

rosapiedrafita (tu madre)

*Mejorquebien dijo...

jajajaja... Me encanta hacerte reír... ¡Eres lo más!!

esther (tu hija)

Chikynicky dijo...

Ya tengo ganas de seguir leyendo sobre entre Jaime y la astronauta autónoma!!!
;-)