Tengo ganas de escribir. Tengo muchas ganas de escribir. Tengo tantas ganas de escribir que no sé ni por donde empezar. Creo que debería pensar antes de ponerme a ello pero ¿sabéis? hoy no me apetece pensar. Hoy me apetece sólo escribir. Escribir sobre el bien y sobre el mal. Sobre las personas que me importan y sobre las que no. Quiero componer un texto fiel a mi sentir pero, a la vez, que no tenga nada que ver conmigo. Quiero disponer de toda mi creatividad en este preciso momento y volcarla en palabras sin sentido que puestas en frases se tornen coherentes. Quiero improvisar y ser espontánea, explicar y delirar, soñar y despertar, dejarme la piel en descubrir todo lo que soy, todo lo que tengo, todo lo que puedo dar. Básicamente hoy sólo quiero improvisar, fluir, dejarme llevar sin control, sin razón, sin esquemas, sin cuestionarlo todo. Eso es lo que me apetece y es lo que voy a hacer.
miércoles 19 de octubre de 2011
miércoles 12 de octubre de 2011
Carta a "Medias Tintas"
Estimada 'Medias Tintas',
martes 11 de octubre de 2011
Una noche cualquiera
-Ya vale- suspiró Clara frente al espejo sin atreverse a mirar su reflejo al completo. Sólo podía observarse por partes. Primero sus ojos, subrayados por un denso color púrpura, luego sus labios, medio escondidos en una mueca de tensa seriedad, su pelo alborotado y su frente brillante. La tenue luz de la lamparita de noche demacraba aún más, si eso era posible, su aspecto. Y, por primera vez en mucho tiempo, se vio realmente fea.
viernes 7 de octubre de 2011
A mi hermano (hoy y siempre)
Dicen que los traumas nos marcan de por vida y nos hacen evolucionar de manera distinta a como lo hubiéramos hecho de no haberlos sufrido. Yo no sé cómo hubiera sido si mi hermano no hubiera muerto de cáncer, lo que sí sé es cómo soy debido a ello. He visto cuán frágil es la vida muy de cerca y he sentido cuán desgarrador puede ser el dolor de la pérdida definitiva. No por ello me siento una víctima, ni quiero proyectar esa imagen a los demás. Pero aquello marcó profundamente mi andar en la vida, de eso no tengo la menor duda.
miércoles 5 de octubre de 2011
Lo auténtico. Sin bobadas.
Hoy, después de mucho tiempo, he sentido que, por fin, podía hacer lo que me diera la gana, decir lo que me diera la gana, pensar lo que me diera la gana. Sí, parece que siempre lo hago, al menos en este mundo paralelo y extremadamente honesto de *mejorquebien, pero no es así. Puedo asegurar y aseguro que llevo semanas reteniendo mi más profundo deseo en una minúscula cápsula de acero sumergida en un lugar inhóspito de mi consciencia, allí donde nadie se ha atrevido a llegar nunca. Y si la escondí tan bien fue porque antepuse mi cobardía a mi propio anhelo.