viernes, 8 de julio de 2011

Cuando algo se siente, se siente.

Estos días me he estado preguntando por qué le tenemos tanto pánico a reconocer que estamos enamorados. En un mundo en el que la seguridad y la estabilidad tienen un papel importante en la vida de muchas personas, el amor se está convirtiendo en sinónimo de todo lo contrario, de descontrol e inquietud. Y caer en el conformismo a veces es la única manera de lograr tener lo que todos anhelamos, alguien con quien estar. En un entorno en el que parece que las medias tintas son lo que prima, cuando encuentras algo intenso y desgarrador, deberías ser capaz de expulsarlo de tu cuerpo en forma de rayos infinitos de energía contagiosa. Y, sin embargo, nos contenemos ¿Por qué? Porque la experiencia nos dice que nada es para siempre, que la relación definitiva es un mito y que por mucho que hayas pensado que unos sentimientos son insuperables, con el tiempo y las desavenencias toda esa seguridad se pone en duda. Entonces ¿cómo se puede estar seguro al 100% de que lo de ahora es lo definitivo? Eso no lo puedes saber. Vale, y si, aún viviendo en la incertidumbre ¿decido apostar al máximo? ¿Eso es seguridad en lo que siento o atracción por el riesgo?

Todo va muy rápido y, sin embargo, lo lento nos aburre. ¿Es la fugacidad de las relaciones lo que nos mantiene enganchados a ellas? ¿O la idea de exprimir al máximo lo bueno hasta que le has sacado el jugo quizá antes de que el fruto tuviera tiempo a madurar? ¿Somos demasiado impacientes? ¿O sólo nos dejamos embaucar por la facilidad con la que podemos encontrar retazos de placer? ¿Tenemos objetivos vitales? ¿O vamos dando tumbos probando de aquí y de allá con la falsa ilusión de terminar encontrando lo que ni nosotros sabemos definir? ¿Queremos a alguien o queremos la imagen primera que nos hemos formado de esa persona?

Ante tanta duda es normal que nos perdamos y dejemos de prestar atención a lo que realmente es importante, los sentimientos. Y es que al final, dudas a parte, una cosa está clara: cuando algo se siente, se siente.

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