miércoles, 25 de mayo de 2011

Volviendo

Estoy de vuelta y ni siquiera me fui. Es cosa rara pensar que nada ha cambiado todavía, que nada a dejado de ser raro, inquietante, desvariante. Pero a la vez todo tiene un nuevo sentido, tan desgarrador como ilusionante ¿Qué es todo? No más que nada. La vida, el mundo, cualquier elemento cotidiano cobra hoy la imagen de la felicidad. Y de la incertidubre, el desequilibrio, el tremendismo y la inestabilidad emergen llamas de esperanza.

lunes, 9 de mayo de 2011

Escenarios (Varry Brava)

"Si el fin del mundo llega que me pille bailando en un concierto". Es lo que pensé este sábado mientras saltaba al son de "Radioactivo" del grupo Varry Brava. Lucía el sol, hacía calor, no era un contexto propio de un directo divertido y bailable como aquel. Sin embargo, muchos de los desconocidos que se reunieron a las siete y media de la tarde en el escenario del SOS 4.8 se dejaron las caderas, la garganta y el aliento. A algunos se les llegaba a notar la fidelidad en la mirada, el orgullo en la cara y la admiración en los gestos. Brazos arriba en la mayoría de los estribillos y coros para letras gamberras, simpáticas y con un punto de sarcasmo. Algo refrescante y disparatado.

Escondida entre el gentío con la mirada escrutadora sobre los cinco elementos desenfadados y crecidos que componen una de las bandas emergentes del panorama musical murciano, me deleitó la capacidad que tienen de crear ambiente. Cada uno en su estilo pero todos a una, aglomeraron al público haciéndolos parte de un todo que se completaba con la banda y sus canciones. Hubo complicidad y entrega mutua. Supo a poco, aún cumpliendo las expectativas. Se ganaron con sudor el éxtasis con el que invadieron todo. Y, al final, comprendí por qué tienen un séquito de incondicionales.

martes, 3 de mayo de 2011

Tila

Lo hicimos bien mientras pudimos y luego lo intentamos cientos de veces hasta que el mundo dijo basta. Lo vimos correr y lo vimos saltar delante de nuestros ojos. Lo notamos salir de nuestros cuerpos para irse por sí mismo a lugares que ni siquiera nosotros alcanzamos a imaginar. Dejamos que huyera corriendo sabiendo que si lo amarrábamos sólo fomentaríamos su deseo de marchar. Y allí se quedó, en su mundo de satisfacción, sin nosotros, desprendido.

Nos quitó el aliento del alma y separó las membranas que nos hacían eternos. Nunca tuvimos valor para hacerlo mejor pensando que ya era suficiente. Lo dejaremos correr hasta que el salto de agua destruya los restos. Y cuando el cauce reduzca su violencia, lo hablaremos como adultos, lo maduraremos y lo desenvenenaremos. Sólo así construiremos el futuro feliz que deseamos. Aunque no sea de la manera en que un día lo soñamos.