viernes, 5 de noviembre de 2010

Antes/Ahora

Miro entre las cortinas de mi ventana el paisaje de la Barcelona más conocida, pero desde una perspectiva poco convencional. Esto ya es mi casa, por fin, y los lugares emblemáticos son parte de lo cotidiano. Observo a mi vecina barrer el balcón, ella no me ve, ni se percata siquiera de la maravillosa estampa que protagoniza. Al lado de su edificio, un poco más alejado pero de majestuosidad cercana, se expande el Tibidabo protegido por un cielo azul pintado por genios. El sol clarea la escena y te invita a sentir calor aunque haga frío. Y, aunque sigo escribiendo sobre el pasado, en días como hoy, algo me empuja a pensar en el futuro con ilusión.