sábado, 6 de marzo de 2010

Pipas sin cáscara

No me considero una persona emprendedora, ni siquiera aventurera. Nunca fui excesivamente inquieta. Al contrario. Recuerdo ser una niña tranquila, casi imperturbable. Quietecita, de buen comportar. Una delicia de cría que mis padres no dudaban en llevar a todas partes enorgulleciéndose cuando cualquer desconocido entonaba un "pero mira qué niños tan buenos" al vernos pasar de la mano a mi hermano y a mí. Tan desapercibidos que lográbamos llamar la atención. Con nuestro pelo rubio y nuestros ojos azules, carita de no haber roto un plato. Mientras por dentro forjábamos un imponente carácter, más yo que él, de construcción lenta.

Crecí y dejamos de ir de la mano a todas partes, no por gusto sino por obligación. Y la indignación me trastocó el conformismo. Y la injusticia me trastocó la vida como debía ser. Recuerdo los motivos pero no el momento en el que cargué las maletas en un avión escapando de una ciudad a la que estoy a punto de regresar. Recuerdo las peleas interiores. Recuerdo los primero días en Madrid. Sola, preguntándome por qué y respondiendo con firmeza "es lo que necesito". Luego empezaron las experiencias, las personas, las barbaridades, las alegrías, los cambios, las costumbres..... Cuatro años de, sobre todo, amistades que han logrado reeditarme.

Y ya es hora de volver a hacerlo. Me marcho en busca de una nueva edición de mí misma. Quizá aquella en la que durante un tiempo me vuelva a sentir a gusto. Sin saber cómo irán las cosas, sin saber si tomo el rumbo que me lleve, por fin, a donde quiero estar. Quizá mi vida sea básicamente un cambio de opinión constante. Y de ahí que parezca una persona valiente, capaz de generarse riesgos en momentos de tranquilidad. Nunca supe hacia dónde iba pero siempre supe qué quería conseguir. A veces hice lo de debía hacer y otras lo que quería hacer. Y a pesar del miedo, soy adicta a esa sensación de libertad que produce el ser capaz de tomar tus prpias decisiones.

4 comentarios:

siniestro dijo...

y mientras prosigues tu camino vas dejando una huella imborrable en la vida de otros caminantes. Ha sido una gran suerte que tu camino y el mio se hayan cruzado. Gracias

Xavier Sánchez i Torres dijo...

Más libre, imposible....

Nathalie dijo...

"Y a pesar del miedo, soy adicta a esa sensación de libertad que produce el ser capaz de tomar tus propias decisiones." simplement, m'encanta...prenc aquestes paraules com si les hagués dit jo :)
Nathalie

Hippeis dijo...

Uuuh.
Vaya, parece que yo vuelvo y tú te vas...