domingo, 14 de marzo de 2010

ELLAS

Es domingo. La pasada fue una de esas noches que cuesta resumir. Hubo diversión, algún momento de emotividad, fue impredecible y algo impactante, fue de risas pero también de lágrimas. Sobre todo y ante todo fue una noche con ELLAS.

ELLAS, pícaras y preciosas, son parte del equipo que asfalta mi camino para hacerlo más cómodo. Son los faros del coche que conduzco por el sendero de la vida. Preciosos diamantes que nunca perderán su brillo. Luzco a su lado mi mejor sonrisa pero también mi cara más larga, mi discurso más loco y mi inquietante intimidad emocional. Son el punto de vista distinto, el prisma a través del cual me veo desde fuera, el espejo donde se reflejan todas mis virtudes y mis defectos. ELLAS me hacen ser mejor, me enseñan, me escuchan y me miman. Pero, sobre todo y ante todo me aceptan tal y como soy. Me conocen.

Las adoro más allá de la amistad y forman parte del exclusivo grupo de "amores de mi vida". Y a pesar de su idilica presencia en mi vida, no estamos exentas de enfados y malos entendidos que, por fortuna, han ayudado a conocernos mejor y a afianzar una relación ahora inquebrantable.

Si la vida fuera justa ellas deberían alcanzar todas sus metas. Y estoy segura de que algún día se verán recompensadas por todo aquello que hacen por mi, lo que me han regalado y lo que me regalarán en el futuro. No hay nada como verlas felices. Y deseo que lo sean.

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