martes, 20 de octubre de 2009

Si estás tú

El mundo ha desaparecido. El mundo se ha desintegrado. El mundo ha expirado.

Ya no hay árboles, ni casas, ni personas. Ya no hay puentes, ni paisajes, ni coches. Ya no hay música, ni palabras, ni secretos. Sólo hay luz. Luz blanca, brillante, cegadora. Luz resplandeciente. Luz.

Ya no hay piedras, ni semáforos, ni despistes. Ya no hay tormentas, ni palomas, ni fuentes. Ya no hay viento, ni colores, ni sabores. Sólo hay silencio. Silencio tranquilo, suave, magestuoso. Silencio eterno. Silencio.

¿Y qué más da? Pienso mientras veo desaparecer todas las cosas. Qué más da que no haya nada si estás tú para que nada sea todo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo he leido decenas de veces y no me cansaré de leerlo y de leerlo en voz alta, fuerte, para que esto tan bonito que has escrito resuene contra las paredes y vuelva a llegar a mi, a traves de mis oidos, y volveré a leerlo en voz alta para que me llegue de nuevo y asi infinitamente hasta que la luz y el silencio gobiernen mi ser.

dd

Hippeis dijo...

http://elagoge.blogspot.com/2009/10/la-valse-mille-temps.html