jueves, 22 de octubre de 2009

La superación del amor

Nunca me atreví a romper todos aquellos "te quiero" escritos en cientos de papeles. No sé todavía por qué los conservaba en ese cajón cercano a mi lado de la cama. Seguramente una vez los escondería allí con la ilusión de que volvieran a tener sentido. Y hoy, años después, reaparecen en un contexto sin sentido.

Creí que nunca sería capaz de volver a leer todas estas notas. Las que ahora se desperdigan por mi sofá, en esta noche de lluvia y decisiones tomadas. Ya ni era capaz de recordar su contenido. Y al volver a repasarlas, se proyecta la película de una vida demasiado lejana para ser real.

Incontables declaraciones de amor, de felicidad, de gratitud. Innumerables post-it pegados en cualquier rincón de un piso compartido, convivido, a modo de recordatorio romántico. Ha pasado tanto ya que no recuerdo cuán enamorada estaba. Hago un esfuerzo por rememorar aquel tiempo de dicha entredicha. Y siento una superficial tristeza al pensar en lo efímero de tanto sentimiento y lo valioso de las decisiones tomadas.

Miro a mi alrededor y veo un piso acogedor, con un toque a bahúl de los recuerdos presentes. Veo una chica sentada en un sofá azul, escribiendo con energía en su ordenador, escuchando la melodía electro pop de su último descubrimiento musical. Veo unos calcetines a rallas y unos pies que se mueven al ritmo de la música. Intuyo una leve sonrisa en su cara, orgullo de haber superado por sí misma un día de desánimo generalizado. Una niña grande tranquila en su soledad.

Y mientras recupero las esperanzas detonadas pienso en qué hacer con todo este amor de papel. Me sigue dando pena hacerlo desaparecer y, sin embargo, desapareció hace mucho tiempo ya. Porque aunque el amor se acabe, el rencor sólo termina cuando eres capaz de valorar cuanto te pudo amar la otra persona, ocurriera lo que ocurriera después.

3 comentarios:

Ant dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ant dijo...

Las heridas se cierra, las cicatrices quedan. Pero transcurrido el tiempo, nos sirven para tocarlas con nuestros dedos, y recordar los que una vez fuimos

pd: Eliminado antes por error, ups.

Xavier Sánchez i Torres dijo...

Los "te quiero" se deben de guardar en las mochilas de nuestras vidas... forman parte de ellas y de los momentos felices que hemos vivido... Los "te quiero" han sido nuestra felicidad y lo serán el futuro.

Me gusta mucho este post... es de lo más bonito que has escrito... aunque todo lo que escribes me parece genial.

Saludos