jueves, 8 de octubre de 2009

El hombre sin máscara

Nunca pensé que alguien podría leer mi mente hasta que conocí al hombre sin máscara. Un seductor ser de ambigua transparencia que se mueve con sigilo por los campos de la intensidad emocional y la simpatía verbal.

El hombre sin máscara dispara dardos de honestidad que van directos a la parte más frágil de su objetivo. Así logra encandilarlo con sus aires de misteriosa humildad. De semblante serio y reservado, cuenta con un gran mundo interior que hace de él una persona sensible, respetuosa, cariñosa, entregada, enérgica, disparatada, incoherente y pasional. Contamina sus actos más valientes con cierta torpeza que le asciende al pedestal de los seres encantadores. Perfecta imperfección. Suena como una canción moderna y clásica a la vez. Aquella que te hace pasar de la más profunda emoción a una delirante carcajada en cuestión de minutos.

El hombre sin máscara no tiene miedo a pedir disculpas, ni a reorientar sus actuaciones con el fin de llegar a un entendimiento. Le observo e intuyo que no hace mucho se quitó su máscara, aquella que iba moldeando a imagen i semejanza de lo que se esperaba de él. Y, aunque ahora ya no le tapa la cara, aún la conserva, la lleva en la mano. Es su salvavidas, algo a lo que aferrarse cuando se siente inseguro. Pero cada vez está más cerca de lanzarla al vacío una noche cualquiera, a un mar cualquiera, bajo la atenta mirada de una luna única. Y por fin lograr ser él mismo, para mí y para el resto del mundo. Alguien que no se conforma, que no se resigna. Alguien que se cree merecedor de aquello que le gusta y va a por ello con decisión.

No le conozco demasiado y, sin embargo, parece que haya evolucionado junto a él a lo largo del tiempo. Los mismos gustos, experiencias similares, la misma forma de mirar alrededor, la intensidad, la ingenuidad a pesar de la experiencia, la locura a pesar de la cordura, la valentía a pesar del miedo, la pasión a pesar de la distancia. Cuida los detalles hasta el extremo y siempre acaba sorprendiéndome con pequeños retales de un 'yo' aún por descubrir. Provoca que se me ocurran mil preguntas que hacerle y nunca termine de saciar mi curiosidad. Es elegante en su conversación y cariñoso hasta el extremo. Algo soñador y fantasioso. Una persona que puede presumir de ser única.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

por un momento pensé que hablabas de mí, con perdón, pero soy una mujer..

*Mejorquebien dijo...

Lo siento pero el hombre sin máscara es un chico...Aunque si te sientes identificada seguro que eres alguien especial....

:)