lunes, 10 de agosto de 2009

Otra historia

Es época de secano en mis ojos. Y es que hace algún tiempo que las gotas del mar salado que habita en mi interior no surcan las curvas de mis mejillas. Es extraño. Mi ceño fruncido dibuja una mueca de incredulidad al darme cuenta de la situación. Cuando empiezo a romper mis propios esquemas estoy segura de estar haciendo lo correcto.

Suena el móvil. Está demasiado lejos. Estiro el brazo sin empeño. Es él. ¿Cómo estás? ¿Qué tal van las vacaciones? ¿Te lo estás pasando bien? ¿Cuándo vuelves? El cuestionario de la sencillez me hace sentir especial. Sin prisas exhibe su curiosidad hacia mí. Yo hago como si no me diera cuenta. Sigo en mi neutralidad. Pero sin lágrimas. Mi distracción se ha olvidado de que había motivos por los que empañar mis ojos. Me pregunto si eran tan importantes o, más aún, si seguirán existiendo. Porque cada vez que intento recordar qué hacía deslizar la humedad por mi cara me invade una duda "Si llorar no cambia el rumbo de las cosas ¿qué hacía malgastando mi tiempo llorando si podía estar luchando por conseguir lo que quiero?"

Que ¿qué es lo que quiero? Eso ya forma parte de otra historia....

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿cual es la historia de lo que quieres?

*Mejorquebien dijo...

La historia de lo que quiero está por escribir...y por descubrir.

Quizá pueda contarla algún dia.