miércoles, 26 de agosto de 2009

Fruta partida

Odio la expresión "eres mi media naranja". La repelo por dos motivos. Uno, me parece una frase fea. Dos, es una afirmación totalmente falsa y, por ende, hipócrita, además de reduccionista.

A veces me he imaginado siendo una media naranja. Pongamos que me partieron al nacer. Mi otra mitad, la única que podría encajar conmigo por las características específicas del corte, se pierde en la inmensidad del mundo, entre miles de millones de mitades de naranjas vagando sin rumbo definido. Todas tan parecidas y tan distintas, a la vez. Buscando a su mitad perfecta. La que les hará sentirse completas.

Se supone que desde el momento en que me convierto en la mitad de una naranja voy a pasarme el resto de mi vida buscando la parte que me falta. Al igual que la parte que me falta pasará toda la vida buscándome a mi. Una sola mitad para cada uno, una sola persona ideal. Pero ¿cómo sabré que es esa media naranja la mía? Pues con las tan recurrentes pruebas de ensayo y error. Parece fácil. Te acercas a una naranja cuyo color, a distancia, es parecido al tuyo. Le insinuas que puede haberse obrado el milagro de haberos encontrado entre las miles de millones de posibilidades que existen de no hacerlo. Cuando empezáis a entenderos decidís hacer la prueba, ver si realmente vuestro corte encaja. Si es que sí, te habrá tocado la lotería y pasarás la vida con la mitad perfecta para ti (otra cosa en la que no creo). Pero si resulta que no, dejas atrás esa media naranja, con la esperanza de que ambos encontréis lo que buscáis, aunque existan ínfimas posibilidades de lograr la perfección.

Lo que significa que cuando le digas a alguien "eres mi media naranja" estarás despreciando a todas las medias naranjas que has conocído en el camino. Porque como sólo hay una las demás, por muy cercanas a la perfección que estuvieran, ya no son ni de lejos especiales como "la media naranja que encaja contigo".

Y eso me indigna. Preferiría que no existiera esa infundada creencia de que tiene que haber una única persona para cada uno. Todas las personas que pasan por la vida de alguien son especiales y todas, de una forma u otra, encajan con nosotros. Mejor pensar, entonces, que somos fruta diversa y cortada, que unida crea una suculenta macedónea. Donde cada trozo es imprescindible para darle el sabor perfecto. Donde cada persona tiene su lugar y su papel relevante en la configuración de la persona que llegrarás a ser. Donde una sóla persona no te puede completar al 100%, porque la esencia humana esta hecha de diversidad y contraste.

4 comentarios:

Hippeis dijo...

http://1.bp.blogspot.com/_w9wvgUl0uYM/SUTcF7zjU3I/AAAAAAAAAD4/9UPT5yTtTvQ/s320/media-naranja-manzana.jpg

¿Te ape cerve rápida el viernes?

*Mejorquebien dijo...

jejejeje Muy buena la foto....

¿Cerve rápida? Y lenta también eh!!!

Por mi genial tunante!!

Xavier Sánchez i Torres dijo...

Me ha encantado tu artículo... Estos conceptos ñoños como los de media naranja y de príncipes azules han hecho mucho daño. Porqué no publicas el artículo en una revista de psicología?
Saludos.

*Mejorquebien dijo...

Muchas gracias....
La verdad es que no lo había pensado. Si conoces alguna revista en la que podría encajar no dudes en decírmelo. Llevo tiempo queriendo escribir de una forma "profesional"...

Un saludo!