martes, 14 de julio de 2009

Y entonces.....Ocurrió

Esta tarde quedé para hacer lo que se suele hacer en Madrid las tardes entresemana, ir a una terracita a tomar una caña. Salí de trabajar tarde, dejé el coche en casa y subí mi calle, enganchada a mi ipod, hasta llegar al metro.

Al bajar los escalones un olor paralizó mi cuerpo. Era un perfume demasiado familiar, un aroma que hacía algún tiempo que no olía. Y respiré profundo. Aquel olor atravesó todo mi cuerpo como una daga. Y un torbellino de recuerdos invadieron mi pensamiento. Intenté que desaparecieran, pero era imposible. Seguía andando y cada tres pasos volvía a envolverme aquel perfume. Sin razón, sin control. Sonreí al recordar la playa de Madrid. Y no hubo tregua. La cadena de buenos momentos se enroscó en mi raciocinio, el que me obliga a desprenderme de esos recuerdos, y lo invalidó durante algunos minutos.

En las escaleras mecánicas sólo podía contemplar mis pies semidesnudos, en un afán de ocultar mi cara que, en ese momento, debía ser la de alguien que sigue sin entender nada. Ya no perdida, sólo sedienta de razones convincentes. Algo que jamás obtendré pero que, de vez en cuando, sigo reclamándole al universo. Razones sin razón. Miré el reloj, eran las 20:30h.

Unos minutos más tarde aquel olor odiado y amado a la vez, desapareció. Y con él se fueron todos aquellos pensamientos, todos aquellos sentimientos que oprimían mi estomago. Desaparecieron. Y entonces supe que había querído como nunca. Me había enamorado de un imposible. Había sido feliz. Y había perdido.

Entonces, ocurrió. Volví a mi realidad. Y a las 21:00h. mi mundo me pareció mejor que a las 20:30h.

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