miércoles, 8 de julio de 2009

Mezclas, zumos y vida

La vida es una enorme coctelera donde mezclamos todo lo que nos va sucediendo. El mecanismo es sencillo. Durante un periodo de tiempo nos dedicamos a rellenar el recipiente con todo tipo de vivencias y personas con las que nos relacionamos. En un momento determinado, cuando empezamos a intuir que la mezcla resultante puede ser buena, agitamos la coctelera de la vida con empeño y probamos su sabor.

Nos gusta, porque es una mezcla de lo bueno y lo malo que, con el tiempo, se ha vuelto positivo. Y según el instante vital en el que hayas decidido probar el zumo de tus experiencias puedes distinguir unos sabores sobre otros u otros sobre unos, todo depende de lo sensible que sea tu paladar a ciertos matices. De repente aquel sabor que hace un tiempo se imponía al resto, ya ni lo notas, y has encontrado uno nuevo que dispara el placer de tus papilas gustativas. Uno nuevo, fresco, distinto, inimaginable.

La clave está en saber cuándo es el momento de agitar y abrir. En ocasiones la impaciencia puede provocar que el zumo se agrie, salga amargo o insustancial. Otras veces, dejarlo reposar demasiado tiempo puede terminar por pudrirlo y que se indigeste. La experiencia ayuda a encontrar el momento adecuado.

Pero el tiempo, que todo lo cura, es enemigo y aliado. La clave está en cada persona. Y el objetivo, lograr que la mezcla sea chispeante y única. Y que cada sorbo que bebamos a lo largo de la vida, nos evoque el mejor de los recuerdos y nos anime a seguir acumulando experiencias. Buenas o malas, al final acabaremos aprendiendo algo de ellas. Y el zumo saldrá mucho más rico.

2 comentarios:

Hippeis dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Hippeis dijo...

Nena, que ahora te leo de vez en cuando más de seguido pero no te veo nada... ¿No podría ser la vida como una cervecita fresca? Es que a mí lo de esperar no me va...

Por cierto, tengo un algo para vos, a ver cuando nos vemos... :-)