martes, 21 de julio de 2009

Lazadas de felicidad

Tengo la felicidad bien amarrada. Cerca, muy cerca de mi maltrecho corazoncito que, por fin, se ha ganado el derecho a sonreír. La calma ha venido casi de imprevisto. No la hacía tan cerca, no tan temprana. Supuse, como siempre, que tardaría en llegar. La creía perdida en parajes remotos, lejanos e incomunicados. Y, sin embargo, se ha ido haciendo un hueco, poco a poco, en mi devenir diario de horarios locos, salidas nocturnas y conversaciones dispares. Casi ni me he dado cuenta.

Yo, que estaba convencida de haber perdido la felicidad. No he hecho más que equivocarme en mis valoraciones. No, no perdí nada. En realidad, pese al dolor, las heridas y las decepciones, logre una proeza. Hace seis meses empezaba a plantearme dejar de ser una soñadora inconformista y renunciar a ciertos ideales por una vida cómoda, sin sobresaltos. Me planteé admitir que la perfección en los sentimientos no existe y que el amor loco, desmesurado, pasional e irracional es literatura pura y dura. Estaba absolutamente desencantada con lo que, creía, me podía ofrecer la vida. La felicidad de otros, que debía ser la mía también, ya no me consolaba. Y buscaba en el conformismo algo de aliento para levantarme cada mañana.

Hoy siento que el mundo vuelve a ser un lugar maravilloso en el que improvisar es el juego más apasionante. Bebo de la experiencia pasada para mejorar mis expectativas. Creo en el amor pasional, desmesurado, loco y perfecto. Saber que es posible alcanzarlo es lo que hace que siga siendo idealista, soñadora, inquieta y vital. Y eso, desde luego, me hace ser mejor. Y eso, desde luego, me hace feliz.

2 comentarios:

ant dijo...

PUes yo considero que más bien, lo que nos queda siempre, y quedará, es nuestra tristeza.

Te dejo una canción por aquí y la letra. Creo que transmite la idea bastante bién. Saludos cordiales.

http://www.youtube.com/watch?v=H-cAgnZPago

Dártelo es mi privilegio
y como te lo doy, te lo podré quitar
un corazón no es para siempre
a veces tienes q devolverlo...

-la noche es mágica también, no?-
-y trágica. me pasaba las horas acariciando
mi herida se me iban los días....-

no me pidas q te espere por que siempre q espero
estoy persiguiendo

Yo intentaba escrutar las estrellas mientras tu
te pintabas las uñas de los pies

si, te veré surfear de nuevo con tu traje
de sirena y tu tabla plateada

en una habitación con vista... con una
desconocida que conocí en mi
búsqueda de la felicidad mi vi interrumpido
por la metafísica

escribo sobre ti desde hace mucho incluso antes
de conocerte

y si no te veo aquí te veré en mis
sueños....

tengo mi tristeza siempre ahí escondida
poniéndose guapa y cuento con ella pa q me
sepa guiar mas alla de ti mas alla de mi

*Mejorquebien dijo...

Cuando recuperas tu corazón, el que le regalaste a otra persona sin pensar que te lo estaba robando para siempre, es cuando acaricias la felicidad.

La tristeza es el reducto de las historias imposibles que siguen creyéndose posibles.

La felicidad es darte cuenta que vale la pena luchar contra los reductos.

Saludos