domingo, 12 de julio de 2009

Ganar la partida

¿Y si las ilusiones y los deseos más profundos nunca se cumplieran por el mero hecho de no haberlos expresado en voz alta?

A veces me gustaría que los demás pudieran leer mi mente. Y que conocieran, de esta forma, mis anhelos, mis ilusiones, mis proyectos más arriesgados, todas aquellas cosas que no cuento abiertamente por temor a que nunca se cumplan.

Últimamente le he dado algunas vueltas a esto. Si bien es cierto que hay cosas que debemos guardar para la intimidad personal, donde reside lo verdaderamente nuestro, hay otras muchas cosas que deberíamos compartir sin tapujos con las personas que nos importan, que nos arropan, las que nos apoyan. De esta forma es posible que algunos de los deseos que creemos irrealizables se cumplan.

En ocasiones merece la pena arriesgar la pérdida de una ilusión por apostarlo todo al número de la sinceridad absoluta. Es entonces cuando callar se convierte en acto de cobardía. Y decir lo que sentimos sin pensar en consecuencias, temores e incomodidades, resulta ser la única forma de expresarnos con naturalidad.

Siempre me dio miedo poner las cartas sobre la mesa, destapar mi juego, exponer mi vulnerabilidad emocional. Pienso en las veces en las que nunca pronuncié las palabras que deseaba decir. Perdí aquellos momentos. Y esos trenes que partieron sin mí, hoy me recuerdan que cuando hay algo que decir hay que decirlo, porque el resultado de eso, sea bueno o malo, seguramente habrá cambiado el rumbo de nuestra vida. Y, a la larga, la honestidad siempre gana la partida.

4 comentarios:

La Noche dijo...

¿Qué más dá decir la verdad? La verdad duele y la honestidad aún ganando la partida puede que sea la que quiebre más felicidades

*Mejorquebien dijo...

La honestidad es lo que nos hace sentirnos mejor con nosotros mismos. Y a veces, para ser felices, hace falta tirar de agoísmo...

Suerte!

Hippeis dijo...

Yo que siempre me he callado poco, he aprendido a callar. Ten cuidado: no confundas sinceridad con sincericidio.

*Mejorquebien dijo...

Menuda he montado....
Yo sólo os digo que más vale quedarse con la consciencia tranquila, liberado, que arrastrar un arrepentimiento el resto de los tiempos. Seré utópica, idealista, quizá viva en las nubes, pero quiero pensar que la vida es más que callarse y resignarse. Lo siento...Prefiero sufrir por decir la verdad que sufrir por no decir nada...Al final el dolor no te lo quita nadie. Y de eso doy fe. :)

Besotes Boroita...Quiero mi presente!! Ya!!! :D