martes, 14 de julio de 2009

Cosas bonitas

Ven aquí. Siéntate. Cierra los ojos. Respira profundo. No hables. Sólo siente ¿Estás solo? Busca la intimidad en el interior de tu mente. Concéntrate en no pensar ¿Notas como tu piel se torna sensible al tacto imperceptible del oxígeno? No es aire, son mis dedos acariciándote las manos. Dime ¿sientes como se te eriza la piel y te envuelve un escalofrío? No, no ha cambiado la temperatura, es mi pelo que roza suavemente tu espalda.

¿Estás bien? Tu respiración se acelera. De repente estás notando que tu boca se humedece ¿verdad? y tus labios parecen algo más gruesos. No, no tienes una reacción alérgica. Es el efecto de mi boca sobre la tuya. Dulce, tenue, ardiente, deseosa. Son mis labios sobre los tuyos ¿los sientes? Carnosos, esponjosos, sabrosos. Un beso interminable.

Flotas ¿es así? Deseas que esto no termine. Que el texto siga descubriéndote sensaciones que creías haber perdido. Crees que no te conozco y, sin embargo.....

Sigues experimentando una deliciosa tortura. Te mueves danzando con la incertidumbre. No tienes ni idea de cómo va a seguir esto, pero te da igual. Ni siquiera lo has pensado, hasta ahora. ¿Cómo lograras atravesar las barreras invisibles que seccionan la ciudad en dos? Yo sé cómo.

Apoya el dedo en la mesa. Sobre el mantel de plástico traza las curvas de lo prohibido. Hazlo con más o menos precisión pero con suavidad. Nunca sabes quién podría sentir tus caricias. Y mientras descubres que esto es poco menos que un desvarío, notas una desgarradora presión en el pecho. No, no es un corazón roto. Es mi mano, otra vez, presionando donde más duele, un lugar que es el resurgir de las cenizas. Sigo con mi dedo índice las líneas que delimitan la piel del rojo. Deleitándome. Admirándote. Implorando a la eternidad.

Ahora es cuando te detienes en cada recuerdo y lo congelas para memorizar el más mínimo detalle. Y descubres palabras, gestos, caricias, que entonces no fueron tan imprescindibles como en este mismo momento. Es inquietante ¿verdad? Es terrorífico ¿no te parece? Y, sin embargo, es bello y dulce y paralizante. Es como haberse comido ya la tarta del fin de fiesta. Es como cuando la marea arrastra el castillo de arena que tanto te costó mantener en pie. Es como cuando llegas tarde a un concierto y ya han tocado tu canción favorita. Es frustrante, pero adictivo. Y te tornas oscuro y alegre a partes iguales. Quizá más alegre en ocasiones. Pero por dentro hay cascadas y cascadas de llanto contenido.

¿Oyes el silencio entre el ruido? ¿Ves las estrellas? ¿Sientes el suelo moverse bajo tus pies? Es un terremoto. Ponte a cubierto. Quizá suceda una catástrofe o quizá no. Cuando todo acabe sólo podrás escuchar lo que yo escucho, esta canción. Y dejarás de ser racional. Sólo te irás a dormir. Sueña.

3 comentarios:

Gus dijo...

La piel de gallina... es un texto que rezuma sensualidad.
Te superas a ti misma, nena ;)
Un besote!

*Mejorquebien dijo...

Gracias nena!!

Ya sabes que tenía ganas de que lo leyeras!! :D :D A mi me parece de lo mejor que he escrito. Baja modesto.... jajajaja
Un beso gordo!

AC dijo...

después de algún q otro mes, leo este articulo pq me han dado la oportunidad de hacerlo y es poco lo q te puedo decir. ENHORABUENA!!