martes, 28 de julio de 2009

Básicamente bien...

De Alburquerque (Badajóz) a Madrid. De Madrid a Barcelona. Y de Barcelona a Sant Boi. "Ciutadans de Catalunya, ja soc aqui".

Mis vacaciones empiezan con una total y absoluta tranquilidad, exterior e interior. Existen parcelas de mi corazón todavía por escrutar. Y mi sexto sentido olfatea a rastreadores interesados en viajar al quit de la cuestión. Sin esfuerzo reconpongo el puzle que resultará la mejor versión de mi misma.

Vuelvo a casa y me doy cuenta de que ya no soy aquella niña acomplejada que odiaba las faldas y los pantalones cortos. Una mujer, "sofisticada" según el criterio de mi vecina, con opinión y experiencia cultivada lejos de este maravilloso lugar, el que me vió crecer y ahora resulta practicamente desconocido. La pequeña princesa, que partió para hacerse mayor, independiente, crecer y volar, se tumba esta noche en su cama de siempre y repasa los recuerdos que le explican estas cuatro pareder. Todos estos libros, el reno de Canadá, las maracas de Cuba, el cuadro de Marylin a lo popart, la bola del mundo colgada del techo, la caja con las cartas de amor del primer chico, juegos de mesa, peluches gigantes, apuntes antiguos y alguna foto descatalogada, miles de historias que se me olvidan al cambiar de ciudad y retomo cuando regreso a este sitio que hoy me arropa, me abraza, me mima.

Tengo el corazón dividido. Mis dos amores tiran por igual. Ciudades enfrentadas por la tradición, escriben las mejores escenas de la película de mi vida. Pero aquí es donde quiero estar ahora. Mañana....veremos...me gustan las sorpresas...

Sigue mi carrera de fondo hacia la felicidad...

domingo, 26 de julio de 2009

Genial

"Voy a conseguirlo, voy a ser yo mismo. Voy a comprobarlo, voy a valorarlo. Ahora estar conmigo es lo que necesito. Quiero darme cuenta, verme desde afuera. Ya tengo motivos, ya lo he comprendido. Voy a arriesgarlo, voy a mejorarlo. Estoy muy convencido, será divertido. Será todo tan natural, será todo genial" (Canción "Genial" de Febrero, ContemPOPránea 2009, Alburquerque)

La casualidad quiso que este fin de semana diera de bruces con Febrero, un grupo indiepop de Tarragona. Y la casualidad quiso también que a los pies de un castillo, en la hora en que el sol crea destellos magicos, rodeados de naturaleza, tocaran una canción especial. Fíjate qué curiosa es la casualidad que quiere, ahora, que me identifique con la letra de "Genial". Nada se ajusta más a mi estado de ánimo actual. Y no es por las vacaciones, no es por ir a un festival de música, tampoco por marcharme a Barcelona mañana, ni siquiera por sentirme más querida, arropada y piropeada por la gente de mi alrededor, no. Simplemente estoy bien conmigo. Y cuando estoy bien conmigo atraigo cosas geniales.

Sí, será todo genial. Al menos por un rato, como recita la canción. Lo he conseguido. Pase lo que pase sé que tendré suerte. Estoy convencida. Va a ser divertido, vivir la vida con intensidad. Me lo dice la llamada del que quiere arriesgarse a conocerme. Lo dice el que se lanza a la conquista con frases tópicas sobre mis ojos azulados. Lo dice la complicidad con la amiga del alma. Lo dicen las risas, los bailes, las ganas de conocer mundo, aventuras, personas.

Vuelvo a ser yo misma. La que se deja encontrar por las emociones y esquiva los problemas. Yo, potenciadora absoluta de mi propia ambiguedad. Juego al despiste. Pero soy sencilla. Fácil de conquistar, fácil de decepcionar, fácil de ilusionar. "Alguien que engancha", me dijeron hace poco y no lo entendí hasta ahora. Enganchan mis ganas de disfrutar, vivir, sentir, emocionarme con las pequeñas cosas. Disfruto como una niña de las maravillas del mundo. Y cuanto más me gusto a mi misma, más gusto a los demás. Así de sencillo.

Por todo ello está claro que......Será todo Genial!!! :)

jueves, 23 de julio de 2009

Suspenso

Hoy 23 de julio empiezan mis vacaciones de verano. Y como una colegiala más, recibo las notas de este curso. Este ha sido el curso de las relaciones emocionales. El año pasado, comenzaba el verano con una nueva ilusión. El chico de la sonrisa escondida había aparecido en mi vida para ponerlo todo patas arriba. Era una historia que, en principio, prometía. Enseguida "fuimos novios" y algunos meses después le llevé a Barcelona en un arranque de precipitación, situación que salvamos con cierta soltura. La cosa no fue bien y se terminó. Mareamos la perdiz durante meses, la frase que mejor define nuestro comportamiento durante aquel tiempo de tira y afloja es: "el uno por el otro y la casa sin barrer". Así quedaron las cosas cuando apareció en mi vida el chico de ojos cambiantes. Y entre que nuestra relación nunca fue real y que terminó casi sin haber podido empezar, la cosa tampoco pintó bien.

Por todo ello en este curso no puedo más que abrir mis notas y encontrarme un gran Suspenso. Quizá en otro momento de mi vida catear hubiera sido una absoluta desgracia y un fracaso estrepitoso. Yo, que era la empollona de la clase, no podía permitirme tal imperfección. Y, sin embargo, hoy estoy más contenta que nunca. Convencida o no de haber hecho lo correcto en ambos casos, no tengo ningún cargo de consciencia al respecto. Me siento liberada. Luché, creí, confié, solté y amarré. Fue fácil y complicado. Y en ambos casos, totalmente diferentes, hubo algo certero. Me entregué. Dí lo mejor de mí. Algo que pienso hacer en el futuro. ¿O es que alguien ha dicho que en septiembre no haya repesca? :)

martes, 21 de julio de 2009

Lazadas de felicidad

Tengo la felicidad bien amarrada. Cerca, muy cerca de mi maltrecho corazoncito que, por fin, se ha ganado el derecho a sonreír. La calma ha venido casi de imprevisto. No la hacía tan cerca, no tan temprana. Supuse, como siempre, que tardaría en llegar. La creía perdida en parajes remotos, lejanos e incomunicados. Y, sin embargo, se ha ido haciendo un hueco, poco a poco, en mi devenir diario de horarios locos, salidas nocturnas y conversaciones dispares. Casi ni me he dado cuenta.

Yo, que estaba convencida de haber perdido la felicidad. No he hecho más que equivocarme en mis valoraciones. No, no perdí nada. En realidad, pese al dolor, las heridas y las decepciones, logre una proeza. Hace seis meses empezaba a plantearme dejar de ser una soñadora inconformista y renunciar a ciertos ideales por una vida cómoda, sin sobresaltos. Me planteé admitir que la perfección en los sentimientos no existe y que el amor loco, desmesurado, pasional e irracional es literatura pura y dura. Estaba absolutamente desencantada con lo que, creía, me podía ofrecer la vida. La felicidad de otros, que debía ser la mía también, ya no me consolaba. Y buscaba en el conformismo algo de aliento para levantarme cada mañana.

Hoy siento que el mundo vuelve a ser un lugar maravilloso en el que improvisar es el juego más apasionante. Bebo de la experiencia pasada para mejorar mis expectativas. Creo en el amor pasional, desmesurado, loco y perfecto. Saber que es posible alcanzarlo es lo que hace que siga siendo idealista, soñadora, inquieta y vital. Y eso, desde luego, me hace ser mejor. Y eso, desde luego, me hace feliz.

lunes, 20 de julio de 2009

Viento Sideral

Eres mi sol, la luz de un lejano azul....Mi ráfaga de viento sideral, mueves la marea de mi mar....

Lo dicen Supersubmarina en su canción Ola de Calor.

¿Y si alguna vez yo inspirara palabras tan originales como esas? ¿Podría pasar?

Sería genial simplemente inspirar.....

domingo, 19 de julio de 2009

El chico camaleón (para B.B)

Al chico camaleón le gusta observar el mundo con ojos curiosos, fijando su mirada en la diversión, en vivir las emociones con intensidad. Pasea su sonrisa de seductor por las calles más concurridas de las principales ciudades europeas. Se gusta.

Le observo fugazmente desde mi refugio, donde me siento protegida, y diviso en él cierta confianza de gentleman experimentado. Es altamente descarado, ciertamente morboso y extravagante. Su cambio de registro me inquieta y despierta mi curiosidad como pocos han hecho. A simple vista es un jugador nato. Un competidor al que le gusta ganar siempre. No aprecia las facilidades, prefiere los retos. Cuanto más difícil parezca, más atractivo será. Y en este caso apostará todo la carta ganadora. Su adicción al juego de la conquista es pegadiza y consigue atraparte en su mundo de atención desmesurada. Calcula las palabras, los roces y las miradas con precisión. Su secreto es hacerte creer que tienes el control. Y, en realidad, maneja con sutileza los hilos. Porque los conoce bien, porque ha aprendido a hacerlo.

Pero, si te quedas mirándole durante un rato, el chico camaleón cambia su piel de color. Se transforma en un ser distinto, sorprendente. Es posible que su seguridad se convierta en cierta vulnerabilidad. Y su porte chulesco en una coraza que esconde matices mucho más interesantes. Tiene momentos de lucidez lejanos a los bailes de seducción calculada. Quizá sea más profundo de lo aparente. Quizá sea más rico interiormente de lo que demuestra. Yo apuesto por ello. Por seguir descubriendo al chico camaleón en su vertiente desconocida. La divertida, entretenida, generosa, sincera....Entre burlas, bromas e ironías. Dos mundos aparentemente muy distintos chocaron una vez por casualidad. Y, así, volví a crees que la vida nunca dejará de sorprenderme.

sábado, 18 de julio de 2009

Esquisita esquizofrenia

Dos de la madrugada. Escucho "Maniobras de Escapismo" de Love of Lesbian. Mi pelo huele a humo enclaustrado. Y sonrío. Estoy contenta. Sigue siendo viernes aún habiendo empezado el sábado ya. Un día que se me antoja eterno desde las tres de la tarde (bendita jornada intensiva).

"Prometiste iniciar conmigo este viaje" cantan los lesbianos y yo les acompaño moviendo mis labios. Se me escapa la letra entre los dientes sin darme cuenta, memorizada desde hace un par de años, no soy capaz de olvidar ninguna palabra. Me capta su intensidad, su esquizofrenia emocional, su excentricismo y su locura. Me convierten en canción, y eso es lo que más me gusta de su música.

"Si tu magia ya no me hace efecto cómo voy a continuar" siguen con "Domingo astronómico". Y yo sigo captando cada recuerdo que me devuelven estas canciones. Porque fueron las protagonistas de una etapa más que importante del camino. La etapa de montaña, de puertos imposibles, de subidas y bajadas sin marchas.

"Olvidas que caíste, y ahora es imposible deshacer lo que me hiciste", robo la frase más incisiva de "Mi personalidad". No puedo evitar ponerle la imagen de una persona muy importante en mi vida, que hace años fue lo primero y ahora me sorprende ver que estoy tan lejos de aquello como aquello está de mí. Sin ganas de acercarme. Pero, sin duda, lo cruel fue lo que mejor que pudo sucederme. Abandonada a la deriva, sin salvavidas, en el océano de la desdicha, sin brújula....Reconstruí el timón. Y ahora navego en dirección contraria a la monotonía.

Y termino con "Un día en el parque", porque mi vida es el eterno retorno, sin duda. Siempre vuelvo a lo que me hace sentir bien. En su día vislumbré optimismo en esta canción, escribí sobre ello. "Ahora me escondo y te observo y te puedo decir: Yo mataré monstruos por ti, sólo tienes que avisar". Es lo que quiero.

viernes, 17 de julio de 2009

Nada

Cuando nada puede ser TODO

martes, 14 de julio de 2009

Cosas bonitas

Ven aquí. Siéntate. Cierra los ojos. Respira profundo. No hables. Sólo siente ¿Estás solo? Busca la intimidad en el interior de tu mente. Concéntrate en no pensar ¿Notas como tu piel se torna sensible al tacto imperceptible del oxígeno? No es aire, son mis dedos acariciándote las manos. Dime ¿sientes como se te eriza la piel y te envuelve un escalofrío? No, no ha cambiado la temperatura, es mi pelo que roza suavemente tu espalda.

¿Estás bien? Tu respiración se acelera. De repente estás notando que tu boca se humedece ¿verdad? y tus labios parecen algo más gruesos. No, no tienes una reacción alérgica. Es el efecto de mi boca sobre la tuya. Dulce, tenue, ardiente, deseosa. Son mis labios sobre los tuyos ¿los sientes? Carnosos, esponjosos, sabrosos. Un beso interminable.

Flotas ¿es así? Deseas que esto no termine. Que el texto siga descubriéndote sensaciones que creías haber perdido. Crees que no te conozco y, sin embargo.....

Sigues experimentando una deliciosa tortura. Te mueves danzando con la incertidumbre. No tienes ni idea de cómo va a seguir esto, pero te da igual. Ni siquiera lo has pensado, hasta ahora. ¿Cómo lograras atravesar las barreras invisibles que seccionan la ciudad en dos? Yo sé cómo.

Apoya el dedo en la mesa. Sobre el mantel de plástico traza las curvas de lo prohibido. Hazlo con más o menos precisión pero con suavidad. Nunca sabes quién podría sentir tus caricias. Y mientras descubres que esto es poco menos que un desvarío, notas una desgarradora presión en el pecho. No, no es un corazón roto. Es mi mano, otra vez, presionando donde más duele, un lugar que es el resurgir de las cenizas. Sigo con mi dedo índice las líneas que delimitan la piel del rojo. Deleitándome. Admirándote. Implorando a la eternidad.

Ahora es cuando te detienes en cada recuerdo y lo congelas para memorizar el más mínimo detalle. Y descubres palabras, gestos, caricias, que entonces no fueron tan imprescindibles como en este mismo momento. Es inquietante ¿verdad? Es terrorífico ¿no te parece? Y, sin embargo, es bello y dulce y paralizante. Es como haberse comido ya la tarta del fin de fiesta. Es como cuando la marea arrastra el castillo de arena que tanto te costó mantener en pie. Es como cuando llegas tarde a un concierto y ya han tocado tu canción favorita. Es frustrante, pero adictivo. Y te tornas oscuro y alegre a partes iguales. Quizá más alegre en ocasiones. Pero por dentro hay cascadas y cascadas de llanto contenido.

¿Oyes el silencio entre el ruido? ¿Ves las estrellas? ¿Sientes el suelo moverse bajo tus pies? Es un terremoto. Ponte a cubierto. Quizá suceda una catástrofe o quizá no. Cuando todo acabe sólo podrás escuchar lo que yo escucho, esta canción. Y dejarás de ser racional. Sólo te irás a dormir. Sueña.

Y entonces.....Ocurrió

Esta tarde quedé para hacer lo que se suele hacer en Madrid las tardes entresemana, ir a una terracita a tomar una caña. Salí de trabajar tarde, dejé el coche en casa y subí mi calle, enganchada a mi ipod, hasta llegar al metro.

Al bajar los escalones un olor paralizó mi cuerpo. Era un perfume demasiado familiar, un aroma que hacía algún tiempo que no olía. Y respiré profundo. Aquel olor atravesó todo mi cuerpo como una daga. Y un torbellino de recuerdos invadieron mi pensamiento. Intenté que desaparecieran, pero era imposible. Seguía andando y cada tres pasos volvía a envolverme aquel perfume. Sin razón, sin control. Sonreí al recordar la playa de Madrid. Y no hubo tregua. La cadena de buenos momentos se enroscó en mi raciocinio, el que me obliga a desprenderme de esos recuerdos, y lo invalidó durante algunos minutos.

En las escaleras mecánicas sólo podía contemplar mis pies semidesnudos, en un afán de ocultar mi cara que, en ese momento, debía ser la de alguien que sigue sin entender nada. Ya no perdida, sólo sedienta de razones convincentes. Algo que jamás obtendré pero que, de vez en cuando, sigo reclamándole al universo. Razones sin razón. Miré el reloj, eran las 20:30h.

Unos minutos más tarde aquel olor odiado y amado a la vez, desapareció. Y con él se fueron todos aquellos pensamientos, todos aquellos sentimientos que oprimían mi estomago. Desaparecieron. Y entonces supe que había querído como nunca. Me había enamorado de un imposible. Había sido feliz. Y había perdido.

Entonces, ocurrió. Volví a mi realidad. Y a las 21:00h. mi mundo me pareció mejor que a las 20:30h.

lunes, 13 de julio de 2009

Lunes 20:30h.

Tengo una corazonada. Hoy no va a ser un lunes como los últimos. Hoy va a pasar algo especial. No sé todavía qué, pero será algo que nunca imaginé. Algo que provocará que los lunes dejen de ser los días en que todo se desmorona y se dicen las cosas más horribles jamás pronunciadas.

Será a las 20:30h. La que es, todavía, la mejor hora del mundo. Sucederá lo inesperadao. Y, después, todo volverá a su estado natural. El de la última semana.

domingo, 12 de julio de 2009

El octavo día

Llevo tiempo diseñando un plan. Trazando las líneas de acción que me lleven al octavo día. Lo he escrito todo en la servilleta de un bar de carretera. Mi perfecto análisis de la realidad futura. He dibujado el esquema de mis pensamientos en un cuadrado de papel que se ha convertido en el tesoro mejor guardado de mi ilusión. Entre manchas de café, aquel que tomé una mañana de domingo, se intuyen las líneas de un mapa del tesoro.

Tendré que atravesar mares y acantilados imposibles. Deberé ir a pueblos desiertos y preguntar a personas desconocidas hacia dónde debo guiar mis pasos. Conoceré la parte más aventurera y arriesgada de mí. Será un camino largo y lleno de obstáculos. Eso que llaman vida, eso que llaman vivir la vida. Duro y gratificante a partes iguales, aunque lo primero parezca absorberle espacio a lo segundo casi siempre.

A veces me aburro y repaso mi plan. Ese camino pleno hacia el octavo día, donde dejen de existir las semanas, donde dejen de existir los límites, donde todo sea felicidad. Y veo que inconscientemente he dejado poco margen a la improvisación. Quizá porque últimamente los planes espontáneos no han salido demasiado bien. Y me planteo si podría ir en contra de mi naturaleza. Si podría seguir un plan. Si podría calcular todo lo que me va a suceder de aquí al final y, lo más importante, si podría limitarme a hacer de mis cálculos una realidad.

La respuesta la encuentro en el no. Pero tengo la servilleta bien guardada, por si algún día cambio de opinión. Por el momento, sigo improvisando.

Ganar la partida

¿Y si las ilusiones y los deseos más profundos nunca se cumplieran por el mero hecho de no haberlos expresado en voz alta?

A veces me gustaría que los demás pudieran leer mi mente. Y que conocieran, de esta forma, mis anhelos, mis ilusiones, mis proyectos más arriesgados, todas aquellas cosas que no cuento abiertamente por temor a que nunca se cumplan.

Últimamente le he dado algunas vueltas a esto. Si bien es cierto que hay cosas que debemos guardar para la intimidad personal, donde reside lo verdaderamente nuestro, hay otras muchas cosas que deberíamos compartir sin tapujos con las personas que nos importan, que nos arropan, las que nos apoyan. De esta forma es posible que algunos de los deseos que creemos irrealizables se cumplan.

En ocasiones merece la pena arriesgar la pérdida de una ilusión por apostarlo todo al número de la sinceridad absoluta. Es entonces cuando callar se convierte en acto de cobardía. Y decir lo que sentimos sin pensar en consecuencias, temores e incomodidades, resulta ser la única forma de expresarnos con naturalidad.

Siempre me dio miedo poner las cartas sobre la mesa, destapar mi juego, exponer mi vulnerabilidad emocional. Pienso en las veces en las que nunca pronuncié las palabras que deseaba decir. Perdí aquellos momentos. Y esos trenes que partieron sin mí, hoy me recuerdan que cuando hay algo que decir hay que decirlo, porque el resultado de eso, sea bueno o malo, seguramente habrá cambiado el rumbo de nuestra vida. Y, a la larga, la honestidad siempre gana la partida.

jueves, 9 de julio de 2009

Hoy

Hoy me he levantado refunfuñando, he abierto las persianas con los ojos cerrados, me he duchado por obligación, me he vestido sin pensar y he salido de casa automáticamente.

Hoy he cogido el coche, he hecho la misma maniobra de todos los días para salir del parking, he encontrado el típico atasco de cuando vas tarde a trabajar, he llegado a la oficina, me he sentado.

Hoy he tomado café con galletas a media mañana, he comentado novedades sin novedad con mi compañera y amiga, he vuelto a mi sitio y he trabajado (entre otras cosas)

Hoy he vuelto a conducir hasta casa cuando el sol pegaba con fuerza, he volado por la A6, he llegado a mi hogar, microondas, comidita rica y de vuelta a tomar la autopista.

Hoy he llegado, de nuevo, al trabajo, me he tomado, de nuevo un café, he comentado la vida y milagros de Michael, he debatido y especulado sobre una conspiración por la que evitar las deudas, he vacilado, me han tomado por escéptica y he trabajado.

Hoy he terminado mi jornada laboral refunfuñando, con la convicción de no estar haciendo lo que se me da bien, con la idea de que la vida debería depararme algo más, triste y desencantada.

Hoy he quedado con personas maravillosas en el lugar más divertido de la noche madrileña, me he reído hasta fortalecer los músculos de mi estómago, he llorado, he disfrutado de Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla por primera vez en directo y me he dado cuenta de lo simple y sorprendente que puede ser la vida.

Hoy he vuelto a casa en metro, sola, a las doce de la noche, escuchando a Facto Delafé (de nuevo), flotando por mi descubrimiento. He intentado descifrar el mensaje en braile que pone en el botón de apertura de las puertas de los vagones y me he imaginado que ponía "Animo". He sonreído. Ha caminado por la calle y le he puesto nombre a la única estrella que había en el cielo de Madrid. Me he echado una carrera para cruzar la calle, he saltado en los bordillos, he pisado unas hojas secas, he cantado en voz baja, he desprendido mi estela por la calle oscura.

Hoy he disfrutado de mi soledad, de mi soltería. He visto como un día gris se ha convertido en un día visiblemente brillante. Y me he felicitado por tener dignidad.

miércoles, 8 de julio de 2009

Mezclas, zumos y vida

La vida es una enorme coctelera donde mezclamos todo lo que nos va sucediendo. El mecanismo es sencillo. Durante un periodo de tiempo nos dedicamos a rellenar el recipiente con todo tipo de vivencias y personas con las que nos relacionamos. En un momento determinado, cuando empezamos a intuir que la mezcla resultante puede ser buena, agitamos la coctelera de la vida con empeño y probamos su sabor.

Nos gusta, porque es una mezcla de lo bueno y lo malo que, con el tiempo, se ha vuelto positivo. Y según el instante vital en el que hayas decidido probar el zumo de tus experiencias puedes distinguir unos sabores sobre otros u otros sobre unos, todo depende de lo sensible que sea tu paladar a ciertos matices. De repente aquel sabor que hace un tiempo se imponía al resto, ya ni lo notas, y has encontrado uno nuevo que dispara el placer de tus papilas gustativas. Uno nuevo, fresco, distinto, inimaginable.

La clave está en saber cuándo es el momento de agitar y abrir. En ocasiones la impaciencia puede provocar que el zumo se agrie, salga amargo o insustancial. Otras veces, dejarlo reposar demasiado tiempo puede terminar por pudrirlo y que se indigeste. La experiencia ayuda a encontrar el momento adecuado.

Pero el tiempo, que todo lo cura, es enemigo y aliado. La clave está en cada persona. Y el objetivo, lograr que la mezcla sea chispeante y única. Y que cada sorbo que bebamos a lo largo de la vida, nos evoque el mejor de los recuerdos y nos anime a seguir acumulando experiencias. Buenas o malas, al final acabaremos aprendiendo algo de ellas. Y el zumo saldrá mucho más rico.

domingo, 5 de julio de 2009

Verano congelado

Es verano ya. Es verano y hace calor. Obviamente. Es verano y los días son más largos. Y las noches más cortas. Es verano y vuelve la brisa, encandila la brisa, refresca la brisa. Es verano y los cuerpos lucen su desnudez entre deshinibición y pudor. Las sonrisas se dulcifican. Los abrazos son más pegajosos. Las emociones más intensas. Es verano y el hielo se derrite más rápido, o eso dicen.

Pero en verano, en este verano, hay una cosa que sigue viviendo en invierno. Mi corazón. Helado, tiritando...Congelado por voluntad propia.. Como Walt Disney, espero a que se descubra la medicina para mi mal y así poder descongelarlo

Espero a mi caballero andante, la mitad del todo. Y cuando llegue. sólo entonces, entrará el calor en mi corazón. Por el momento, disfruto del este verano congelado.

sábado, 4 de julio de 2009

Desconocidos



¿Y si nuestros caminos nunca hubieran llegado a cruzarse en el mismo punto?

Prefijos y sufijos

Si algo he aprendido en los últimos años es que en la vida hay que establecer prioridades. La importancia de las cosas es lo que nos arrastra a tomar decisiones. Y con esas decisiones definimos el rumbo que va a seguir nuestro universo personal.

No es una opción, es una obligación. Cuando no sabes qué debes hacer ante un hecho concreto, todos te asedian para que decidas. Algunos lo hacen en parámetros de escoger lo correcto o lo incorrecto. Otros preferirán presentar las posibles consecuencias que deriven de una u otra opción. Tal vez, alguien, el más raro, procure respetar tu confusión y te libere de toda esa carga por un rato. Pero, al final, todos intentarán que acabes decantándote y lo harán por tu bien, por el bien de los demás, porque es lo que toca.

Decidir a veces es fácil y otras no. La seguridad en uno mismo y en los demás juega un papel importante en este punto. Siempre vamos a poder tomar nuestras propias decisiones, sobre las cosas que nos afectan, sobre las cosas que van a cambiar nuestra vida cotidiana, sobre las cosas que van a hacer que nada sea lo mismo o que todo siga igual. Somos libres. Y, sin embargo, estamos sujetos a esas cadenas que nosotros inventamos. Porque queremos estar atados a la obligación. Porque nos da miedo decidir, nos da miedo equivocarnos, nos da miedo perder. Y, al hacerlo, más perdemos coaccionando nuestra propia libertad. Y con ella omitiendo nuestros deseos más profundos y certeros.

Quizá la vida sea sólo un cúmulo de decisiones. Y en ellas esté la clave de lo que somos y lo que llegaremos a ser. Pero, sobre todo, de lo que nos dejamos en el camino.

jueves, 2 de julio de 2009

Medidas

["Capital" , La Habitación Roja]

¿Cuántas veces puede terminarse el mundo? ¿Cuántas veces se pueden reconstruir las ruinas después de un ataque? ¿Cuántas veces se pueden coser las mismas heridas? ¿Cuántas veces se puede dejar de querer para volver a hacerlo de nuevo?

A veces no soy capaz de encontrarle medida a la vida. En multitud de ocasiones he sacado mi calculadora imaginaria para echar cuentas y poder definir el número en que tienen que repetirse las circustancias para que sean insoportables. Y aún calculo.

Me llevo una y todo da la vuelta. El mundo boca abajo. Está del revés. Lo miro con la cabeza torcida y una mueca de incomprensión. Recalculo las coordenadas. No me cuadra. Esto debería ser así o asá. Esta historia debería seguir por aquí. ¿Qué pasa? ¿Dónde está la lógica de las cosas? ¿Quién manipuló los resultados? No hay salida.

Y tampoco hay entrada. Las puertas siguen cerradas. Y las ventanas tapiadas. Pero en la habitación aislada, donde antes sólo estaba yo, ahora hay una maza. Enorme, algo pesada. Resplandece bajo un foco de luz blanca. La cojo y comienzo a romper las salidas. Quiero escapar. Salir y ver el mar. Respirar profundo. Empaparme de bochorno. Quiero regalar vida a los que me rodean. Y por el momento son ellos los que me la dan a mí.

Quiero volver a pensar que vale la pena creer en las personas. Y mostrar la cara más sonriente a la vida. Por aquí hay una salida.....