domingo, 14 de junio de 2009

PD: Te quiero

Esta tarde, de vuelta a Madrid, en el AVE, mirando por la ventanilla me he quedado dormida y he soñado. Han sido unos minutos, nada más, pero tan intensos que al despertar una lágrima se ha deslizado por el sendero de mi mejilla. Una lágriman de tristeza, de impotencia, de nostálga, de rábia. Pero una lágrima al fin y al cabo. Y cuando esa gota salada desaparecía por los recovecos de mi cuello he recordado lo que había sucedido en mi corto estado de inconsciencia.

Estaba sentada frente a un ventanal abierto de par en par, la brisa hacía revolotear las cortinas e invitaba a respirar profundamente. No recuerdo el paisaje pero en la habitación se colaba una luz blanca, resplandeciente. En mi mano había una pluma untada en tinta y bajo ella un pergamino. Estaba redactando una carta al estilo de los grandes autores románticos. Una carta que debía ser para una persona muy especial ya que a cada frase que lograba terminar soltaba un suspiro. Como si fuera lo más difícil que hubiera escrito en mi vida. Lo más profundo, lo más bello y, quizá, lo más duro.

El texto comenzaba así: "Querido Principito". Después seguían páginas y páginas de palabras enlazadas, de ideas sin meditar, de sentimientos al descubierto, de locura sin medida. Y, al final, terminaba con un "PD: Te quiero". Entonces me quedé un rato observando mi obra y deseando que significara algo para alguien. La doblé, la metí en un sobre y cuando me disponía a escribir el destinatario, me desperté.

Dí una cabezada y abrí los ojos algo molesta con el traqueteo inoportuno de aquel tren. Intenté volver a dormir, retomar aquel sueño. Quería saber qué había sido de aquella carta, si habría llegado a su destinatario, si habría logrado su comentido. Si los sueños se cumplen o si deben quedarse encerrados para siempre en el tarro de los sueños rotos. Quería respuestas a todas mis preguntas. Y, sin embargo, sólo recibí silencio.

4 comentarios:

Narciso Romantic dijo...

Esther, Esther: no se pueden escribir cartas románticas y maravillosas sin saber a quién van dirigidas. Los narcisistas nos acabamos apropiando de todas jaja.
Un beso
Narciso

Anónimo dijo...

Oye, Esther, el beso no era para que te lo quedaras si no para que me lo devolvieras multiplicado. Y qué es eso de contestar a un narciso???? NO te vuelvo a escribir. Nada, chata, que te adule otro. Besito boomerang (así me aseguro de que me vuelve!!)

Lucid dreamer dijo...

Bueno, bueno, Esther, ya veo que no pierdes el tiempo en mi ausencia...que sí querido principito, luego el Narciso este que no sé que te traes con él. Vale, vale, si molesto me lo dices, eh?

*Mejorquebien dijo...

Cuando sepa quienes sois cada uno de vosotros, si no sois la misma persona, me pienso lo de responderos... :D

PD: te quiero