sábado, 13 de junio de 2009

Mediterráneo (conmigo)

Esta mañana mis pies acariciaron, al fin, las saladas aguas del Mar Mediterráneo. Fue un reencuentro improvisado y muy esperado. Pasado el primer contacto con aquella agua helada, ocurrió algo especial. Según me adentraba hacia el horizonte azulado, la caricia se convirtió en roce, el roce en abrazo, el abrazo en acogida y la acogida en hogar. Mi mar, mi hogar. Estoy en casa, mi casa. Rodeada de amor, de paz, de estabilidad. Rodeada de todas esas cosas buenas, tan increibles que darles palabra sería quitarles importancia.

Escribo en la terraza de nuestro piso de Sant Boi, sentada en una amaca, bronceada por el sol. Escribo desde las profundidades para llevaros una parte de este instante donde quiera que estéis. Una suave brisa, ligeramente humeda, rodea mis hombros como queriendo provocar a la sensibilidad de mi piel. Y el tiempo vuelve a pararse en este instante.

La Shegui asoma su cabecita por la ventana, cotillea como siempre, le extraña mi presencia y me sigue con la mirada pensativa. Creo que está convencida de que si me quita los ojos de encima desapareceré. De vez en cuando se me acerca sigilosamente y me huele, corroborando que efectivamente soy yo. La abrazo, la acaricio, la miro, pensando en lo imprescindible que es su presencia en este cuadro. La luz del día se está tornando débil y mi madre, sentada a mi vera, me hace compañía con el simple sonido de su respiración. Mi padre viene y va, atareado, preparando su afición con esmero, pero sin perderme de vista. Me echan de menos. Les echo de menos. Y es ahora cuando me doy cuenta de lo dura que es la soledad y de la fortaleza que requiere convivir con ella.

Mañana toca volver a Madrid. Será difícil. Otra vez Atocha. Otra vez a inventar el abrazo de bienvenida, imaginármelo sin sentirlo. Otra vez a casa sola. Otra vez mi alma se separará en dos por unas horas. Bercelona/Madrid. Mi familia/Mi locura. Mi estabilidad/Mi independencia. Mi vida/Mi vida. Y otra vez a remontar.

Quizá algún día llegue a la misma estación y alguien me diga "relájate, ahora voy a cuidarte yo"

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