jueves, 11 de junio de 2009

La Ruta 44

"So if you really love me, come on and let it show"

Esta mañana -¿o ya era mediodía?- desperté pensando en esta frase. Forma parte de una canción que siempre he considerado del bando de las que no pegan conmigo. Pastelona donde las haya. Pero hoy se me ha antojado. La busqué, la escuché y me sorprendí a mi misma interpretándola con garra frente al espejo del baño. Me sabía la letra...¡y de qué forma! Resultó una puesta en escena alocada, de aquellas que te hacen explotar en sonrisa cuando piensas "si me viera alguien ahora". He terminado de pié encima del sofá como si de un escenario se tratara, dándole las gracias a los presentes (las figuritas que adornan el mueble de mi salón, un público muy selecto).

Y cuando terminó el espectáculo, otro empezó. Me adecenté y tomé la Ruta 44. Así llamo a mi autobús favorito de Madrid. Echaba de menos que me llevara de paseo. Ha sido de lo más agradable cogerlo tal día como hoy. Ha sido como volver a encajar otra pieza en el puzzle.

Hace unas semanas el Puzzle de mi vida cayó al suelo y todas las piezas se separaron y se desordenaron. Eso provocó en mí un gran sentimiento de desarraigo. La inquietud me alteraba. Nada estaba en su lugar. Todo había cambiado. Y pensé que sería para bien, que aquel sentimiento de desubicación iba a regalarme un nuevo puzzle lleno de piezas por descubrir y alguien que me ayudara a armarlo. Pero no fue así. Y me quedé con todas las piezas de mi Puzzle metidas en una bolsa de plástico a la espera de poder recomponerlo. Así hice. Las fui cogiendo una a una, identificándolas y recordando cuál era su lugar en mi vida. Parece una tarea laboriosa pero al final ha resultado más sencillo de lo que esperaba. Y es que había mucha disposición.

No hay nada como sentir que todo vuelve a ser una locura en positivo. Sé que habrá momentos de inseguridad, de nostálgia, de sensación de pérdida. Pero también habrá otros días como hoy en que recupero lo bueno de cuando era sencillo sentirse bien. De cuando el reto estaba en vivir cada segundo como si fuera un regalo y no había resignación. De cuando los viajes en la Ruta 44 eran permanentes sonrisas mirando por la ventana y adorando esta ciudad. Me quedo aquí. Al menos por un tiempo más. Me gusta este lugar. Me gusta la gente que me rodea en esta linda ciudad. Me gusta mi Puzzle, el que yo he compuesto, el que conforman las personas a las que quiero, en las que me apoyo. Los que conozco y los que no conozco, los que están por conocer y los que nunca conoceré. Todos son el mundo que queda por descubrir. Y tengo los ojos bien abiertos para no perderme nada. Ahora sí, pienso que todo va a ir bien.

Por si alguno todavía no sabe a qué canción me refería.....

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