martes, 9 de junio de 2009

Junio

Hoy es un día melancólico. Como todos los días de Junio. Algunos con más intensidad, otros soportables. Es Junio, de nuevo. Otro años que pasa sin ver tu sonrisa, tete. 365 días más por explicarte cuando nos reencontremos. Hoy es el día de Junio que toca llorar al escuchar una canción que me recuerda a ti. Y tu mirada brota desde mi interior para reflejarse en cualquier cristal que se cruza en mi camino. Persigo tu estela, con el fin de alcanzar lo que eres para mi. Ser como tú. Y vuelvo a hacerme, como cada Junio, las mismas preguntas.

¿Cómo sería mi vida si hubieras sobrevivido al cancer? ¿Vivíria en Madrid? ¿Hubiera estudiado periodismo? ¿Qué sería de las personas que he conocido? ¿Sería más sensible, buena, rebelde, inquieta? ¿Qué hubiera sido de mí contigo? Muchas veces se me olvida pensar en ello. Porque cuando lo hago resurge la impotencia de aquel día fatal. Y siento que no puedo hacer otra cosa que intentar agarrar toda la felicidad que puedo lograr con las manos. Para vivirla por ti. Para ti.

Y vuelvo a llorar, convencida de que has hecho de mí una persona capaz de vivir cada momento como si fuera el último. Se me empañan los ojos y siento un profundo dolor en el pecho. Estoy viva y a veces duele seguir sin ti. A veces resulta demasiado inverosímil. Doce años después, sigo esperando que regreses y todo haya sido un sueño del que poder despertar sin sobresaltos. Pero tú no vas a volver y yo voy a seguir buscando la inmensa felicidad.

1 comentario:

Taina dijo...

Sigue buscando la inmensa felicidad. Un abrazo y un enorme beso