lunes, 8 de junio de 2009

Cada cosa en su lugar

Hoy me dí cuenta de que duele más la falsa atención que la pura indiferencia. Fue como un mazazo directo al corazón. ¿Cómo estás? Hay tantas respuestas a esa pregunta y todas pronunciadas menos una ¿Por qué me preguntas cómo si sabes de sobra la respuesta? ¿Por qué sigues alimentando la esperanza de quien no quiere ver? Ciega, embriagada por la dulcificada irrealidad.

Mi ensoñación creó un mundo paralelo en el que Julieta despierta un segundo antes de que Romeo se clave la daga y logran vivir su amor, estar juntos, tener una historia en común que les durará meses tal vez, incluso años. Quizá tuvieran hijos. O quizá no. Es posible que su pasión terminara en divorcio. Pero "qué nos quiten lo bailao" habrían pensado. Sí, seguro que Romeo y Julieta podrían haber tenído una oportunidad. Pero nos empecinamos en que todo sea tan trágico. Cuanto más peliculero más adictivo, cuanto más adictivo más irracional, cuanto más irracional más corto y cuanto más corto más intenso.

¿Cómo estás? Bien, gracias. Y se acabó. Ya no quiero más sueños. Ni mundos a escondidas en los que refugiarse de la inminente torpeza del que no quiso decidir. Vago, encadenado a la cobardía. Ojalá la vida le ofrezca dicha infinita. Al menos suficiente para olvidar el desaguisado que deja a sus espaldas. El corazón se encoge a cada nota de normalidad impuesta. Gracias por las razones de peso. Ahora cualquier cosa que nos unía no hace más que separarnos. Hay un pequeño abismo hoy, mañana será el Gran Cañón del Colorado. Y tiraremos una moneda al aire para saber cuál es nuestra cara del día cada mañana al despertar. Hoy me toca sonreir. Hoy no.

Invierto mi locura en positivo y salto de la vulnerabilidad a la firmeza. Sin engañarme, me veo como cualquier chica que un día deseó ser Juliata. Pero no lo soy. Simplemente voy a sentarme frente al imaginario mar que llega hasta los pies de mi balcón y dejaré que mi oportunidad se digne a encontrarme. Me canse de las pruebas fallidas. Dejaré que la dirección de las hojas de los árboles al enfrentarse al viento guie mi próximo destino. Mientrastanto me dedico a poner cada cosa en su lugar.

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