lunes, 25 de mayo de 2009

Mi máquina del tiempo

Ayer desempolvé mi vieja máquina para viajar en el tiempo. La tenía abandonada. Escondida bajo una enorme sábana sucia en el lugar más remoto de mi piso de Madrid. Ha pasado algún tiempo desde que la usé por última vez y pensé, más bien me prometí, no volver a recurrir a sus encantos. Pero "nunca digas jamás".

La descubrí tirando con fuerza de la sábana. El polvo cobró vida propia creando remolinos en suspensión. Cuando, por fin, el ambiente se desenturbió, la ví de nuevo. Enorme, imponente, llena de bombillitas, cables y cosas que ni siquiera sé cómo se llaman. Tecnología punta al alcance de mi mano. Me quedé un rato mirándola, admirándola, sabiendo que era mi último recurso. Mi salvación. Mi cabina telefónica, donde trasformarme, donde transformarlo todo.

Entré en ella, sin pensarlo. Quizá me deberían haber pasado algunas cosas importantes por la cabeza. Cosas como: ¿y si después de tanto tiempo su eficacia hubiera mermado? Ni lo pensé. Una vez dentro del mastodonte metálico observé la pantalla. Fecha: 24 de mayo / Hora: 23:58 / Destino: ?????

Introduje las coordenadas: 5 de abril de 2009 - 19:00h. Botón rojo - IR- Todo empezó a tambalearse, mi cuerpo temblaba descontrolado. Perdí la consciencia. Perdí los recuerdos de el último mes y medio. Y me planté en la tarde del día convenido. A pocas horas del punto de inflexión. Y sin saber, pero sabiéndolo en el fondo, tomé la decisión más sabia de mi vida. Mis manos se quedaron quietas, estáticas. Mi mirada fría y distante. Mi conversación neutra. Me dejé metida en la cama a las 7 de la mañana del día siguiente, descansando, tranquila, sin dudas ni emociones. Después de una noche sin novedades volví a meterme en la máquina del tiempo. Y regresé al 24 de mayo a las 23:58h.

En la soledad de mi hogar nada había cambiado en apariencia. Pero al observar con detenimiento eché de menos algunas cosas. Detalles de la decoración que habían desaparecido. Revisé el correo electrónico, nada, ni rastro. Me fui a dormir pensando en lo que descubriría al día siguiente.

Hoy, al despertar, seguía habiendo recuerdos imborrables...

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