domingo, 31 de mayo de 2009

Maybe the reason I survive...

Hoy afiné mi guitarra imaginaria para componer una nueva canción. Arranqué las viejas páginas invisibles de mi libreto de partituras. Nada de lo que había hecho antes tenía sentido ya, y quería que esta fuera la primera canción irreal que hubiera compuesto en toda mi vida. En el libreto quedaron restos de las páginas arrancadas, pero no importaba porque al abrir las tapas lo primero que iba a ver, desde hoy y hasta siempre, iba a ser LA canción.

Y, sin más, comencé a tocar algunos acordes. Iba creando la melodía según me indicaban los latidos de mi corazón. Al principio las notas sonaban leves, tímidas, como susurros o caricias casi imperceptibles. Poco a poco el sonido iba cobrando contundencia, sin olvidar el juego de los silencios y los altibajos inesperados. Trataba de explicar una historia que no se puede contar. Que es un secreto a voces. Y que ya no existe, ni siquera en los acordes de mi guitarra imaginaria. Una historia que quizá sea la razón por la que sobrevivo. Y, sin embargo, es la razón por la que voy muriendo. De las historias más bellas que una guitarra podría contar. Y de las más tristes que unas manos podrían escribir. Una historia como miles. Una historia única.

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