sábado, 11 de abril de 2009

Cuatro musas



Hoy ha desvanecido otra musa en mí. Y ya van cuatro. Cuatro supuestas inspiradoras de enormes sentimientos. Cuatro supuestas provocadoras de los mejores deseos. Cuatro supuestas merecedoras de los más sorprendentes detalles.

Estúpida musa que nadie entiende. La resaca del sentimiento es otro cuadro sin finalizar. Trazado a grandes rasgos, apenas perfilado, con las pocas sensaciones que pudo provocar en el artista. Firmado con las palabras "lo siento", por si cabía alguna duda de la voluntad bondadosa del que rubricó. Abandonada. Quizá con más razón de la que pudiera llegar a soportar su corazón. Bella musa de ojos escandalosos. De mirada penetrante y frágil sentir. Sin maquillaje, al natural. Desnuda, sentada en una delicada silla de mimbre. El tiempo acaba de pararse y nievan virutas de carbón. Sin expresión, sin pasión, sin ganas, sin paciencia. Nada es ahora todo.

Otra musa caída, otra alma suspendida. Trocitos de ella se van con el talento egoísta del que quiso verla en su mejor papel, pero se olvidó de escuchar su profundidad. Maldita cobardía. Maldita intensidad. Maldito mundo interior. Una musa demasiado difícil de descifrar resulta cautivadora. Pero tristemente agotadora.

Ya van cuatro musas y ninguna logró conquistar al pintor. Ya van cuatro musas con cuatro lienzos sin terminar. Ya van cuatro musas con cuatro amores sin afianzar. Ya van cuatro musas.

1 comentario:

Gus dijo...

Con o sin musas, te superas cada día.
Este post me parece sublime.