lunes, 3 de noviembre de 2008

mancas, putas y ranas...

Este fin de semana estuve en Salamanca con una padilla de amigotes. Amigotes brutos y obscenos, de broma fácil y risa floja, buena gente sin duda. De esos que se llaman entre ellos "marica" y suben el volumen de su conversación proporcionalmente a la cerveza que han bebido. De los que compiten por decir la burrada más gorda o la anécdota más delirante. Y aunque todos comparten la misma forma simplista de diversión (en la que indudablemente me incluyo) cada uno desprende características claramente diferenciadoras. Y algunas muy buenas...

Está el amigo-padre. El que se ocupa del resto casi sin que los demás se den cuenta, el que se interesa por el grupo y por el individuo a partes iguales, el que combina su indiscutible integración en cada acción "made in somos machitos" (del tipo peleas de coña) con una clara preocupación por las sensibilidades que se pudieran herir en el proceso.

Está el amigo-aglutinador. El que centra la atención de los demás con su facilidad para provocar risas. El que escoge cuándo quiere mostrarse interesante y cuándo banal. El de los recursos infinitos para seguir cada conversación con ingeniosos comentarios.

Está el amigo-coraza. El que se esconde tras su actitud superficial. Resulta una combinación explosiva si se propone un mano a mano conversacional con el anterior. Es tímido de sentimientos y excesivo en verborrea. Pero, en algún lugar esconde cierto encanto que surge, de forma débilmente perceptible, en contadas ocasiones.

Está el amigo-silencioso. El que parece que no está pero todos le quieren cerca. Un tío extrañamente especial, cálido y divertido. Parco en palabras y en expresividad, lo que hace que te pueda sorprender en cualquier momento, sólo con hablar de algo.

Y por último está el amigo-feliz. El que disfruta de todo y de todos. El que no deja de reírse, el que mete baza, el que les mira con la añoranza escrita en sus ojos y la alegría en su sonrisa.

Así son en mi mente después de un fin de semana entero observándoles, conviviendo con ellos. Encajando cada pequeño gesto en un puzzle que les hace grandes y lejanos a su afán de simplismo. Un grupo de genios metidos en la misma botella.

3 comentarios:

Alvaro dijo...

Hola!
Me alegro de que lo pasaras bien, yo también.
Habrá que repetirlo, ya sea en Madrid o en Salamanca, que siempre se echa de menos estar con los amiguetes...
Nos vemos!

RoSeWaRNe dijo...

QUE BUENO!! Creo que has capturado a la "ferpección" la esencia del grupo de genios ;)

Por cierto marica. Este finde te queremos ver por aquí. Hay que repetirlo :P

Gerardo dijo...

hay que repetirlo!!!!... Pero que forma tan bonita de describirnos... Me emocionó cada vez que leo tus palabras esther!!!