domingo, 30 de noviembre de 2008

El tiempo dirá

Montando una cama enorme de IKEA te da tiempo a pensar en muchas cosas. Seguramente a descubrir recuerdos que no sabías que todavía guardabas. Entre remate y remate ayer repasé las fotografías menos recientes de mi existencia. Hablar de dolor es inútil ya a estas alturas, pero sí podría hablar de un regusto amargo en el paladar, como cuando estás comiendo almendras crudas y te encantan, pero al comerte la última resulta estar mala y acabas con ese sabor torturándote durante un buen rato. A veces es tan desagradable que tu cuerpo rechazará, a partir de ese momento y por mucho tiempo, volver a probar ese fruto.

Eso es lo que me pasa a mi ahora, estoy en el proceso rechazo. Algunos dicen que es probable que vuelva a comer "almendras" pero yo estoy convencida de que no va a ser así. Por mucho que me la recubran de caramelo o las pongan en una suculenta tarta de chocolate, no voy a volver a caer. Porque ya no me gustan las "almendras". Porque prefiero arriesgarme con otro manjar de sabor desconocido.

Sería fácil regresar a las almendras. Al fin y al cabo, sólo fue una la que salió mal, el resto estaban buenas, el resto me hicieron sentir bien. Quizá mi cuerpo deje de rechazarlas algún día. Hoy por hoy eso resulta imposible. El tiempo dirá.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Silencio

Dicen que después del silencio llega la destrucción. Que detrás de la calma aparece el huracán. Puede ser.
Después de pasar unas semanas tranquila, vuelvo a recurrir a *mejorquebien. Regreso sin mucho que contar, sin ideas, sin apaños emocionales que generen inspiración. Retorno insípida, insustancial, sin alegría ni pena, sin cuerpo ni alma, sin mí, sin yo. Pero repleta de dudas, de miedos, de tremendismos, de huracanes emocionales.

Vengo en busca de respuestas a preguntas que no sé formular. Como siempre. Traigo mi ilusión algo descascarillada, mi cara más seria, mi mente más cerrada y mi corazón encogido por la duda y acorralado por la felicidad.

Me siento muy bien y a la vez incompleta. Me siento en las nubes y a la vez desencantada. Me siento itinerante y a la vez parada. Tiene pinta de ser una crisis existencial pasajera, de las de "PUFF!!" y vuelta a empezar. Así da gusto volver a *mejorquebien.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Confusiones, malos entendidos y otros pinchazos en el estómago

Hoy empieza para mí un fin de semana raro. De esos que estás pero no estás. De esos en los que haces promesas absurdas y rechazas el contacto con la gente. Todo te sobra. Mis fines de semana raros los suelo pasar en el sofá, viendo pelis, escuchando música, con el móvil desconectado y rodeada de comida basura.
Pero, según se acerca el fin de la jornada laboral, voy echando menos de menos (valga la redundancia) lo que me hacía sentir incompleta. Y pienso que, quizá, los findes raros sean mejor de lo que parece. Porque no hay expectativas, porque no hay planes, porque no hay ganas. Por eso, si no hay listón, superarlo es tarea fácil, sólo hay que tener una pizca de voluntad.

Así que, al contrario que en otras ocasiones, he decidido tirar de mí, ser la pereza y la iniciativa, luchar contra la autocompasión y aprovechar cada oportunidad. Entonces este fin de semana dejará de ser “raro” y pasará a ser apto para que ocurran cosas sorprendentes, increíbles, imprevisibles. Cosas curiosas, como yo.

lunes, 10 de noviembre de 2008

I wanna make you sing

Llevaba algún tiempo pensando en el amor como algo alcanzable y, sin embargo, me horrorizaba la idea de conseguirlo.
Llevaba algún tiempo pensando en la felicidad como algo alcanzable y, sin embargo, me horrorizaba la idea de conseguirla.
Llevo algún tiempo pensando, dándole vuelas, moviendo los muebles de mi interior para encontrar el orden correcto, óptimo, idóneo para alejar miedos y fantasmas intrínsecos de esta nueva etapa.
Nadie establece plazos, pero igual es pronto para estar así, levitando a cada instante, a cada roce, caricia, beso, mirada, complicidad. Y querer cantar, aunque sea desafinando, durante la mayor parte del tiempo. Escuchar esa música que se cuela dentro para crear momentos inmortales. Y ser como una niña viendo fuegos artificiales por primera vez, asustada pero encandilada por las luces y los colores, temerosa pero alucinada, inquieta pero feliz. ¡Gracias Pato!

The Killers-Show you how

sábado, 8 de noviembre de 2008

Es lo que ves al revés

Mi muñeco de trapo es "encantadoramente" gracioso, tiene un casco azul y unas gafas de sol "supermodernas" en rosa. Es menudito y viste unas bermudas y una camiseta de baloncesto morada. Es la parte más "mona" que hay en mi. Y yo soy la parte más "cría" que hay en él.
Mi muñeco de trapo tiene un corazón de terciopelo y un ombligo de corcho. Es valiente y arriesgado. Su carita es linda y su fuerza es inversamente proporcional a su tamaño. Hoy no he podído traérmelo a casa para que me hiciera compañía en esta tarde de sábado rara. Quizá debí cogerle de la mano y tirar fuerte de él. Seducirle con mi encantadora mirada, ofrecerle algo que fuera difícil de rechazar, algo único y diferente. ¿Diversión? No, no, Esther deberías ser más original.
Una fiesta, si, si...una fiesta con globos, confeti...una fiesta con amigos, bebida y patatas fritas, con sanwiches de nocilla y algodón de azúcar. Una fiesta de esas que emocionan, que acercan lazos, que te amarran a un lugar y nunca quieres marcharte.

Una fiesta con The Killers tocando para nosotros. Voy a ver qué puedo hacer...

viernes, 7 de noviembre de 2008

El día D...

Hoy me desperté recordando, sin saber cómo ni por qué, esta canción....


Estoy muy feliz, feliz, muy feliz, hoy me siento tan feliz que no hay penas en mi...

Será porque a mi alrededor hay personas que se preocupan por mí, personas que me apoyan, me quieren, me entienden y me asesoran. Personas que son sinónimos de optimismo y comprensión, de "te ofrezco la mano pero cógete todo el brazo por si acaso". Personas buenas, inteligentes, que hacen de ojos externos, que se meten en mi mente y en mi corazón. Las que no se aburren con mis idas de olla y me dan leves empujoncitos para que deje el vagón viejo, el que me hace descarrilar constantemente, y suba al tren nuevo, el que me lleva directa a poder disfrutar de lo que tengo y valorarlo como se merece.

Por eso hoy me levanté con el humor cambiado. Quizá después de un sueño reparador, o de una reflexión matutina en forma de mail. Quizá yo sea mi enfermedad y mi medicina. Quizá esto deba ser una superación propia, mía, interna, inalienable.
Yo contra mi y después....viene lo bueno.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Sin título

Hoy ha sido un día extraño tirando a prescindible. He pasado por una gran variedad de estados. Inquietud, nerviosismo, tristeza, confusión, tremendismo. De todos aún ahora siguen latiendo dos, tristeza y nerviosismo. Lo primero me presiona alrededor de los ojos. Lo segundo me pincha en el estómago. Vuelvo a recurrir al "no sé" para aclarar mis sentimientos y nada consigue aliviarme. Espero aquí sentada que acabe de una vez el día. Y que mañana (por favor) sea mejor, o menos malo. Y dejar de sentirme sola....

lunes, 3 de noviembre de 2008

mancas, putas y ranas...

Este fin de semana estuve en Salamanca con una padilla de amigotes. Amigotes brutos y obscenos, de broma fácil y risa floja, buena gente sin duda. De esos que se llaman entre ellos "marica" y suben el volumen de su conversación proporcionalmente a la cerveza que han bebido. De los que compiten por decir la burrada más gorda o la anécdota más delirante. Y aunque todos comparten la misma forma simplista de diversión (en la que indudablemente me incluyo) cada uno desprende características claramente diferenciadoras. Y algunas muy buenas...

Está el amigo-padre. El que se ocupa del resto casi sin que los demás se den cuenta, el que se interesa por el grupo y por el individuo a partes iguales, el que combina su indiscutible integración en cada acción "made in somos machitos" (del tipo peleas de coña) con una clara preocupación por las sensibilidades que se pudieran herir en el proceso.

Está el amigo-aglutinador. El que centra la atención de los demás con su facilidad para provocar risas. El que escoge cuándo quiere mostrarse interesante y cuándo banal. El de los recursos infinitos para seguir cada conversación con ingeniosos comentarios.

Está el amigo-coraza. El que se esconde tras su actitud superficial. Resulta una combinación explosiva si se propone un mano a mano conversacional con el anterior. Es tímido de sentimientos y excesivo en verborrea. Pero, en algún lugar esconde cierto encanto que surge, de forma débilmente perceptible, en contadas ocasiones.

Está el amigo-silencioso. El que parece que no está pero todos le quieren cerca. Un tío extrañamente especial, cálido y divertido. Parco en palabras y en expresividad, lo que hace que te pueda sorprender en cualquier momento, sólo con hablar de algo.

Y por último está el amigo-feliz. El que disfruta de todo y de todos. El que no deja de reírse, el que mete baza, el que les mira con la añoranza escrita en sus ojos y la alegría en su sonrisa.

Así son en mi mente después de un fin de semana entero observándoles, conviviendo con ellos. Encajando cada pequeño gesto en un puzzle que les hace grandes y lejanos a su afán de simplismo. Un grupo de genios metidos en la misma botella.