viernes, 31 de octubre de 2008

Bye Bye Deluxe

Hoy mi mente se desperezó canturreando esta frase de Deluxe "Antes de proseguir quiero contarte algo, algo que sucedió y duele a cada paso...". Y la ha ido repitiendo, cual disco rallado, una y otra vez hasta este mismo instante (en que siguo tarareándola interiormente). Supongo que son los restos de la estela del meteoríto Xoel que, dos días después, siguen dentro de mi. Gran concierto el del miércoles.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Un sorbo de felicidad

"Tengo el viejo trono de un rey y ahora sólo soy bufón" Vetusta Morla

Anoche el mundo se detuvo en la melodía y las letras de Vetusta Morla. La Riviera estaba "abarrotá" de gente entregada y Pucho, el cantante, alucinaba (literalmente). Acostumbrada a los poco aforados conciertos gratuitos de este verano en los que las que armábamos más jarana éramos Ali y yo, lo de ayer resultó del todo inesperado, pero muy gratificante e intenso. Las mismas canciones, el mismo órden, todo igual que los anteriores pero totalmente distinto. Lo pasamos bien, mejorquebien, acolchadas por tíos altísimos. Entre saltos, canturreos deafinados y algún que otro roce entre extraños. Final apoteósico para uno de los mejores directos a los que he ido nunca (que me perdonen Franz Ferdinand, ¡también os quiero chicos!) y eso que la acústica del local no era para echar cohetes.
Ironías del destino, hoy repito plan, voy a la Riviera a ver a Deluxe, esta vez sin Ali (malquemepese). Xoel ha decidido que este será su último concierto con la banda y no podía dejarme esa espiníta clavada para el resto de los tiempos. Pasé mi etapa de Reconstrucción enganchada a su música y ahora cierro otro ciclo. Yo y mis ciclos, mis cierres y mis hombres.

Espero volver a tener otro de esos momentos brutales en los que desaparece el resto de gente y sólo existe la química entre la música y yo. Chispas y más chispas. Un sorbo de la mejor felicidad.

lunes, 20 de octubre de 2008

Una noche en el Independance (dedicado a Alicia)

El viernes quedé con Ali a eso de las diez para cenar en "el Gallego", una apreciada tasquita a rebosar de gente en la que solemos comenzar nuestras noches de "risa floja". Llevábamos un par de semanas sin vernos (o más) y se vislumbraba cierta ansiedad por conocer las últimas novedades y sus detalles más jugosos. ¿De qué hablan dos chicas delante de una botella de ribeiro? De chicos, de sexo, de lo que les pasa a otras amigas, de chicos, de sexo...de chicos. La variedad brilla por su ausencia y la información es infinita.

Dos horas y media después, paseábamos por las callejuelas de Malasaña ya con la "risa floja" a cuestas. En una noche así la visita al Penta es poco más que obligada, aunque sea fugaz. Unos bailes en el escalón, lo que permite una visión panorámica del local, unas risas, una visita al cuartelillo general de todo tándem de amigas (el baño) y para el Independance con una ilusión casi infantil. Era nuestro ansiado reencuentro con la música que más nos gusta.

Llegamos a las dos menos cuarto dudando como siempre de haber escogido el camino más corto. Estábamos en lista (cosas de Ali) pero ni así nos libramos de la más que acostumbrada cola, que en esta ocasión doblaba la esquina. Como unas niñas con zapatos nuevos buscamos nuestro hueco en la fila. Y entre comentarios varios a cerca de lo ya comentado, nos autoinvitamos como oyentes a las conversaciones ajenas. Momento que aprovechamos para jugar a los motes. "Napoleón" fue el pseudónimo estrella de la noche al que le siguieron otros como "el chico con el que me voy a casar" o "el pesao ese".

Aún con la "risa floja" en el cuerpo logramos llegar a la puerta a las dos y media, justo la hora límite para entrar estando en lista. Suplicamos de coña al portero y nos correspondió dejándonos entrar haciéndose el gracioso. ¡Por fin! Bajando los escalones una chica nos dió una margarita (se suponía que era la Fiesta Flower Power) y rápidamente nos la colocamos en el pelo. Nos abrimos paso entre la muchedubre camino a la barra. Pedimos y al centro de la pista, si es que existe. Sonó de todo, de todo lo bueno, claro. Y no paramos de bailar. Una de Franz Ferdinand y la diversión se dispara ¡Genial! Nosotras a lo nuestro pero sin dejar de darnos cuenta de lo que ocurre alrededor, como hace todo el mundo. En esas estábamos cuando veo que se acerca un chico del grupillo que teníamos al lado. No sé qué tipo de "originalidad" debió soltar pero acabó presentándose. Era actor, muy majete. Creo recordar que me dijo algo como "qué guapa eres ¿no?" Y yo, con una amabilidad que ronda la exquisitez le solté un "gracias". Dicho lo cual nos fuimos para otro rincón. Pero el actor con nombre de rey parecía no darse por vencido. Y mi nuca percibió en varios momentos su mirada directa escrutándome. Como no, yo a mi bola, pero pispándome de todo.

Al poco, se nos acercó y me soltó algo como "¿Conoces el significado de la palabra sexy? A lo que yo respondí "Algo he oído por ahí" y, no sé con qué tipo de intención (mentira), me repasó con la mirada de arriba a bajo y exclama un "pues tú...uff....madre mía". Entonces, muy a mi estilo le dije "Tienes a tus amigos un poco olvidados ¿no será mejor que vayas a hacerles compañía?" y él replicó "Qué va, se apañan bien solos", a lo que yo insistí consiguiendo mi objetivo. Después de lo cual nos desplazamos por la sala y.....Take me out...¡Qué grande! No pude evitar cantar a pleno pulmón....Y Ali conmigo, como siempre, dándolo todo (una expresión muy suya, por cierto).

Ali, lo pasé en grande, espero repetir pronto. Ya sabes....¿quieres que le diga algo? Por ti lo hago.

jueves, 16 de octubre de 2008

El chico que recuperó la sonrisa

Un día el chico de la sonrisa escondida me miró con picardía. Guardaba un secreto. Y a mi me encantan los secretos. Se metió misteriosamente la mano en el bolsillo de su eterno vaquero y, unos segundos más tarde, la sacó cerrada, envolviendo en su puño algo que no podía ver. Se acercó a mi poco a poco con su particular mueca seriota y comenzó el juego. Yo le dediqué mi mirada más intensa, con la intención de adivinar su misterio. Sin moverme un ápice busqué con mis ojos los suyos. El azul le hizo titubear, deshizo su aparente frialdad y su mano se tornó débil, tanto que se abrió lentamente hasta desvelar una luz chispeante. Entonces dí un paso adelante y noté como la comisura de mis labios creaba concavidad. Aquella radiante chispa viajó por su brazo, su hombro, escaló por su cuello y se instaló en sus labios.

Era su sonrisa, la llevaba siempre ahí, guardadita, y así nadie podía verla. Pero ahora le iluminaba la cara, hacía que sus ojos fueran más bonitos, que su piel fuera más suave, que su expresión resplandeciera como un día soleado.

Él completa un día de playa, es la fina arena, el caluroso sol y la refrescante marea. Es el refresco que alivia la sed más intensa y las imprescindibles patatas firtas de un aperitivo. Es el sonido en mitad del silencio y las ganas cuando estás desganado. Cuando sonrie el mundo cobra un sentido distinto, único, casi divino y practicamente irreal. Es la persona sobre la cual puedo proyectar todos mis sentimientos, buenos y malos. El que quiere entenderme, aunque a veces le cueste conseguirlo. Es natural, frágil y prometedor. Es sólo él y nada más que él.

lunes, 13 de octubre de 2008

Volver a comer "Chocos"

Enredada en la mantita de Iberia, como cereales "Chocos" directamente de la caja, así saben mejor. Es raro pensar que una caja de cartón me haga compañía, pero me gusta imaginar que el "Oso de Chocos" está tirado a mi lado desperdigando los cereales por todo el sofá. Gustaf me dijo que es un tipo majo. Y debe serlo, ya que ha tenído bastante paciencia conmigo. Le veté. Era uno de los mejores amigos de mi ex e hice como si no le conociera. Pero, no hace mucho, Gustaf soltó un: "dale una oportunidad, chica" y tuve que hacerlo, ya que la rana suele darme los mejores consejos. Es lo más parecido a la voz de mi consciencia. Me reconcilié con el Oso y le abrí las puertas de mi casa.

No sé si tendrá relación pero desde que él llego han emergido de las profundidades ciertos recuerdos que me agarran el corazón y lo estrujan para hacer zumo de sentimientos. A mi mente volvió aquel lejano y desgarrador e-mail que fulminó mi inocencia de golpe. Fue la primera y la última vez que temblé de miedo. Fue la primera y la última vez que deseé con todas mis fuerzas no tener razón, que mi intuición se equivocara. Fue la primera vez que alguien me demostró que no me quería sin decirme ni una palabra a mi, diciéndoselo a otra persona. Fue como si hurgaran dentro de mí para coger la parte más sensible, arrancarla y admirarla con impertinencia. Y no podía dejar de llorar. Llorar, gritar, pedirle explicaciones a quien era incapaz de darlas. Fui despedazándome sin darme cuenta, y cuando ya sólo quedaban las ruinas, todavía hubo una última explosión. Destrucción total. Y vuelta a empezar.

Todavía hoy siento cierto dolor al mirar atrás y comprender que siempre habrá dos días que sean los más indescriptiblemente tristes de mi vida. Uno, el día que mis padre me contaron, en aquel escalofriante pasillo de hospital, que mi hermano iba a morir. El otro, el día en que, sola en casa, temblando, leí aquel mail. Dos días que cambiaron el curso de mi vida.

Aunque, al menos, he conseguido volver a comer "Chocos" :)

domingo, 12 de octubre de 2008

Lo que se dice cuando no se dice nada

Hoy es un domingo encapotado, triste, solitario. Un día en el que ese espacio del que presumí alguna vez empieza a quedarme grande. Me presiona el pecho, habla sin decir nada, se comunica por latidos acelerados, contrarios al ritmo de este día apagado, lento, aburrido.
Veo la misma película por enésima vez. Y ya ni le hago caso, me la sé de memoria, pero me acompaña mientras planeo lo próximo. Mañana será lunes y todas las ansias con las que esperaba el fin de semana se generarán de nuevo.
Quiero ser la única, la primera, la imprescindible. Y a veces me siento pequeña, sola, indefensa. Y las emociones se me descontrolan. No estoy preparada para tal explosión de contradicciones. Y no me queda otra que esconderme.
Voy a darme un baño. Dejaré escapar por mis poros eso que me hace sentir culpable. Las sensaciones, emociones y pensamientos de alguien que no quiero ser, que me asusta ser. El agua las arrastrará y, quizá, me vea liberada de las cadenas del querer y ser querida. O quizá no.


Fix you-Coldplay

miércoles, 8 de octubre de 2008

En un mundo como el de hoy

Yo nunca he hecho nada perfecto a la primera. Soy la chica tipex. Siempre corrigiendo. Será por mi incapacidad para tomar decisiones, por mi incapacidad para, en el milagroso caso de haberlas tomado, llevarlas a cabo. Nunca fui "la mejor en algo", no soy buena en ningún deporte, ni tengo especial habilidad con ningún instrumento musical, desentono a placer y no soy especialmente graciosa. Soy más bien una chica normal en un mundo donde llamar la atención es lo más importante.

Siemrpe he buscado mi habilidad, aquello que se me diera realmente bien. Aquello que pudiera hacer a la perfección sin esfuerzo. Aquello por lo que me pudieran decir "eres una crack". Supongo que la mayoría terminamos por buscar la aprobación de los demás, la medallita, el cartelito de "eres único". Algo que la gente como yo nunca terminaremos de creer, pero siempre desearemos escuchar...

domingo, 5 de octubre de 2008

Almas con rumbo

Cuando el cielo empieza a oscurecer y las calles frías se quedan solas, el orfanato de los sueños abre sus puertas. Las almas vagan, flotan vencidas por el viento. Trabajan sin descanso. Dejaron sus cuerpos tendidos en la cama y mientras el tiempo transcurre ellos se han quedado congelados con una mueca de placidez que endulza su aspecto.

Durante el crepúsculo, cada alma tiene una misión, un encargo. Consiste en tejer hilos imperceptibles que conformen una trama llamada destino, la consecución de nuestros sueños más profundos.

Mientras no podemos darnos cuenta, ellas nos roban del subconsciente aquellos deseos ocultos, que no seremos capaces de reconocer hasta que se nos plantan delante "por casualidad". Y nunca sabremos de su premeditación .

Esto hace que, bueno o malo, en realidad siempre tengamos lo que queremos. Así, hurgando en lo más profundo, más allá, incluso, de lo más profundo, encontramos esta realidad. . Es el alma la que nos guía, la que hace que ocurran cosas inesperadas, la que provoca que haya días que, al levantarnos, sintamos que nada es predecible y que puede estar a punto de ocurrirnos algo extraordinario.

Por eso debo dejar de intentar controlarlo todo. Dejar que ocurra. Porque sé que algo que no alcanzo a comprender cuida de mi y se encarga de provocar que mis sueños se hagan realidad. Y obtener, con el tiempo, todo aquello que me haga feliz, lo más adecuado para mí, ya que será el reflejo de todo lo que revolotea en mi desconocido, hasta para mí, interior.


The Killers-When you were young

jueves, 2 de octubre de 2008

Siete pasos a la izquierda y uno a la derecha

Voy a escribir en cinco minutos mil cosas que no vas a entender. Mil cosas que no tienen explicación, ni razón, ni sentido. Mil cosas que parpadean como las luces de neón estropeadas, derramando ese ruido insoportablemente viciante.
Juego al escondite trás el edredón porque no me apetece descubrir mis sentimientos. Y tú juegas al pilla pilla. Reparto las cartas y tú tiras los dados. Te toca preguntar. Me toca vacilar en la respuesta. Tendría que reconocer que no soy tan lista, tan esquiva y tan fría como me invento.
Entonces dejo de querer estar donde estoy, quiero huir, a un lugar donde sólo haya música, nada más. Un lugar en el que perder toda credibilidad, toda honestidad, toda inocente crueldad. Ahora estoy allí, en el lugar de mis pensamientos. Asumiendo que mi felicidad esta construida por instantes que no se mantienen. Y aprendiendo a dejar de luchar contra lo bueno que se puede tornar malo. Y no dejo de pensar en una frase:
"Sin burbujas la vida sería insípida"
Filosofías del esthercismo, sin sentidos de un momento catatónico, derivado de una postura imposible en un sofá demasiado grande para una sola persona.

Seguiré indagando en la vida... quizá todo sea un gran pa, para, pa, pa, paaaaaaa.

Lori Meyers-Luces de Neon

La desorientada visión en un suelo encerado

Entraba yo con mi chulería preferida en la Sala Sol. La ropa de poperilla, calzado incluido, y los pelos sin rematar. Pintas cómodas para encarar un concierto de promesa. La que hice conmigomisma hace casi un año, cuando Carlos me habló de La mujer esponja. "Ella es fuerte y débil a la vez, pero así somos los dos". Esa fue la primera canción del cambio, de la huída hacia ninguna parte en un descapotable rojo por la ruta 66. Dejé de respirar para volver a hacerlo con más ganas. Y sentirme, por fin, libre.

Hoy volví a encontrarme con la libertad mientras memorizaba los acordes que marcaba el bajista de Lori Meyers. Casi en primera fila, podía ver el escenario, los cables, sus zapatillas, lo esencial, lo más puro. Y me quedé, por un momento, sola. Bailando, saltando, moviendo la melena de un lado a otro, sacudiendo los pensamientos, pintando un lienzo de colores fluorescentes con un agujero blanco en medio por donde escapar hacia el sinfín.

La música rebotaba en mí y se expandía como un destello de luz. No eché de menos hablar sin tapujos, pero sentí cierto remordimiento. No eché de menos la estabilidad, pero sentí cierto remordimiento. No eché de menos lo racional, pero sentí cierto remordimiento. Me senté en mi nube envuelta en las últimas notas de una canción familiar, y creí ver un ángel. Le saludé con un guiño y se acercó. Su familiaridad me hizo titubear y terminé por hacerme la loca. Volví de mi mundo para encontrarme con lo incondicional. Y me deshice en un suspiro.

Con la euforia todavía en el cuerpo, escribo a las tres de la mañana para enmendar mis horas bajas. Escribo para explicar nada y reflejarlo todo. Quizá este blog sólo sea lo que se ve de mí en un suelo recién encerado.