viernes, 26 de septiembre de 2008

Sin más

Hoy siento esa tristeza que me hace enmudecer. Me ensimismo en mis pensamientos y no echo a penas cuenta del resto. Me oyen y oigo pero la comunicación es distorsionada.
Me vencen las ganas de dejarlo todo, de nuevo, por primera vez, por enésima vez. Me embriaga la sensación de inestabilidad y se apodera de mí la incomunicación. No sé qué decir, no sé cómo actuar, no sé contactar con los demás. No me sale la chispa, no me sale la fantasía, ni la diversión. Soy pura gravidez pesimista. Y, sin más, vuelvo a empezar...

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Al meu tete

Por fin llegó. Este fin de semana estuve en la boda de mi primo, la más emotiva y divertida de las pocas que he ido. Hacía mucho que no lloraba de felicidad y tristeza a la vez. Pero más hacía que no me lo pasaba tan bien con toda mi familia reunida. Recité frente a ellos estas palabras. Seguramente las más bonitas y sinceras que habré escrito. T'estimo tete.


"Hace algo más de nueve meses, en navidad, recibí una noticia extraordinaria. Mi primo, el meu germà, y su novia, mi nueva hermana, se iban a casar. Desde entonces, no ha pasado un día en que no pensara qué iba a decir en este momento tan emocionante y especial para mi, para vosotros, para todos. Y siempre acababa visualizando este mismo instante, en el que con orgullo os miro a la cara y os veo resplandecientes, llenos de ilusión, entregados a esta nueva aventura que hoy empezáis.
Es un reto. Un desafío intrigante y seductor. Algo a lo que os abocáis con el mejor de los salvavidas, el amor. La base más sólida sobre la que construir la columna de vuestra vida en común. Lo sé. Os observo, desde la distancia, os admiro, por vuestra valentía, por vuestro coraje, por no dejaros abatir en los peores momentos. Luchad siempre, os lo exijo, os lo exigimos todos los que estamos aquí, todos los que creemos en el amor, en vuestro amor. Recordad siempre este instante en el que delante de vuestra familia y amigos dijisteis "Si" y sentisteis que la vida no os podría dar nada mejor, nada más bonito que el estar el uno con el otro.
Y aquí nos tenéis, a los presentes y los ausentes, deseándoos la mayor de las felicidades. Celebrando un comienzo, el pistoletazo de salida de algo grande, mágico, sincero y radiante, vuestra vida como marido y mujer. Os queremos y siempre, como hoy, estaremos a vuestro lado. Enhorabuena"

jueves, 11 de septiembre de 2008

Princesa

Yo, que había dejado de creer en los cuentos de hadas. Yo, que borraba cuidadosamente los restos de magia que quedaban en mi corazón. Yo, que tintaba de gris los colores del arco iris. Yo, que asustaba a la felicidad con mis lagrimones de inseguridad. Yo me diluía en la incomprensión y me diversificaba en el temor. Me iba, me iba y me fuí...lejos, donde sólo había bruma.

Encerrada en la más alta de las torres, allí donde sólo se puede acceder trepando, pasé tiempo y tiempo. Días, meses, horas interminables de una existencia poco clara. El aislamiento se convirtió en lo habitual, y lo habitual en rutina.

Hasta que un día, sin esperarlo, llegó "el caballero sin armadura" y dijo "voy a trepar, aunque me quede sin manos, para salvarte, mi princesa".
Desde entonces le observo todos los días asomada en lo alto de mi torre, le veo escalar y escalar sin descanso. Admiro la valentía que hay en sus ojos y me susurra palabras que atrapa el viento para traérmelas hasta el alma, donde se posan suavemente. A veces me asomo curiosa con los ojos brillantes y me quedo un rato mirándole sin creerme su hazaña. Otras me siento temerosa y me escondo. Me asusta pensar que las piezas de un nuevo rompecabezas se estén colocando en el lugar correcto sin darme cuenta. Y me quedo acurrucada bajo la ventana, abrazada a mis rodillas. Es entonces cuando “el caballero sin armadura” roza su espada contra la piedra de mi torre para que yo sepa que sigue ahí fuera, luchando contra la tempestad, sólo por verme sonreír una vez más.

Extiendo mi mano. Está a dos milímetros. Y al primer roce explotan las sensaciones. Hay pocas cosas comparables a volver a querer cuando ya has querido antes. A amar después de haber amado. Es igual pero completamente distinto. Es volver a empezar. Una nueva oportunidad. Un nuevo sueño. Una nueva yo.