sábado, 16 de agosto de 2008

Fotomatón

Hoy (esto comienza a parecer "la caja negra" de mi vida, por los registros diarios) ha amanecido nublado en Sant Boi. Mis planes de playa los substituí por un paseo con mi primo (mi "otro" hermano) y el encuentro casual con "la madre del año" y su hermoso bebé. Retomando así mis recuerdos de adolescencia.

Este es el pueblo donde crecí, donde pasé los 23 primeros años de mi vida y todo parece como un sueño lejano. El colegio, el instituto, las amigas, las peleas por tonterías, las charlas, las fiestas de pijamas, las rivalidades, los novietes. Tantas vivencias que hoy están guardadas en una cajita al lado del corazón. La llevo siempre conmigo y en momentos puntuales me apetece abrirla y rememorar viejos tiempos. Son flashes, imágenes de situaciones concretas que memoricé y perdurarán en el tiempo.

Cuando estaba viviéndola aquella resultaba ser la época más trascendente de mi vida. Lo que iba a condicionar el resto. Con el tiempo y la perspectiva me doy cuenta de que no es ni una pequeña parte de lo que vino luego y lo que está por llegar. En aquel tiempo la única responsabilidad era "sacar buenas notas". Y el tiempo restante se pasaba con los amigos, peleando con los padres por media hora más de noche, persiguiendo al chico"popular" de la clase con la mirada y asegurando que no te gusta nada, de nada, pero de nada. ¡Eso si que era vida!

Es la época de los mejores amigos y los peores enemigos. La época del primer beso, de que tu novio te acompañe hasta el portal de tu casa, de esconderse en cualquier sitio para que los vecinos no cotilleen. La época de descubrir con inocencia. Aquella que siempre pensarás no haber aprovechado lo suficiente, por tener esa fijación por crecer antes de tiempo. La de los posters en la pared, empapelando hasta la esquina más remota. La de estar "enamorada" de un chico durante años sin que ocurra nada. Seguramente algo que no se volverá a repetir en tu vida.

Las instantáneas de mi vida son como las tiras de un fotomatón, algunas han salido bien, otras borrosas y otras horribles. Pero siempre serán las más divertidas.

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