sábado, 30 de agosto de 2008

Infinitas formas de pasear por el cesped descalza

Hoy el sol se refleja en la fachada de mis pensamientos. Y les ha dado un colorcito así como sonrosado, más bien un rojo de la gama "guiri a la parrilla". Así que están algo atontados, embobecidos, disparatados, ebrios de locura. Otra vez todo se viste del mejor surrealismo posible, del que te hace pararte y pensar "¿demasiadas casualidades?" Es infinitas veces divertido vivir este instante, igual que los mejores momentos de la infancia. Los más fáciles y naturales, que van ocurriendo sin que te plantees un por qué.


the killers-All These Things That I Have Done

Ahora escucho a The Killers comiendo ositos de goma (soy así!). Y enganchada a la escritura, imagino todo aquello que quiero hacer. Sé que estoy bien porque soy capaz de soñar con proyectos nuevos y excitantes enmarcados en lo profesional, pero fuera de los circuitos de la obligación. Me propongo retos en cadena. Y me he vuelto a sentir creativa. Es posible que pronto comience a inventar sorpresas y a construirlas con mis propias manos.
Nunca perdí mi sensibilidad por las pequeñas cosas pero siempre creí que no era un don especial. Quizá ahora hayan cambiado las cosas y lo pequeño que hay en mi sea, verdaderamente, lo más grande que haya habido nunca.

Abrazos

Hay momentos en la vida en que sientes tan profundo que con aproximarte no vale. Necesitas ir más allá. Traspasar la piel. Y es entonces cuando el contacto se convierte en mariposas en el estómago que presionan fuerte fuerte hasta crear una explosión indescriptible en lo más profundo, en lo más privado, en lo más verdadero que hay en ti. Y abrazar pasa a ser una necesidad, algo imprescindible para aliviar toda esa marabunta de emociones que te sacuden. Abrazar. Acercarse, sentir el tacto, los brazos rodeando a esa persona que hace que se pare el mundo, y que te aclama sin decir nada, sólo dedicándote esa mirada que promete ser la más maravillosa que verás en mucho tiempo. Y la vida se reduce a ese instante en que quisieras estrujarle tanto que él entrara como por arte de mágia en ti y viera todo lo que se remueve por tu foro interno. Algo que nunca se podrá explicar con palabras y que, afortunadamente, pasaremos horas desgranando para seguir alimentando la llama que nos lleve a abrazarnos una y mil veces más. No dejes de hacerlo.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Esto no es lo que quería escribir....pero me ha salido así

Hoy vuelvo caer en las redes de Love of Lesbian buscando la inspiración. Llevo tiempo sin escribir, sin descubrirme. Septiembre empieza lleno de cambios y he estado ocupada tejiendo mi mejor traje para la ocasión. Mi cerebro pide cautela y mi corazón dice "por fin". Ya, tampoco ha pasado tanto tiempo. Pero andaba cansada de las tonterías de la vida. Aburrida de tanta indecisión, de tanto mareo programado.

Ahora me siento en la terraza, miro para afuera, una leve brisa interrumpe mi acalorada tarde y respiro con calma. Medio hipnotizada por el abrumador color de las nubes, escucho "La niña imantada".

"Así que alégrate, lo has conseguido, los días sin ti serían precipicios"... canto en voz baja, extrañamente perceptible para los últimos pájaros que revolotean cerca de mi baranda. Me miran con picardía. Y escucho a Gustaf encantádose a sí mismo al admirar su retrato en mi blog. Es feliz, se le nota. Creo que hemos llegado a ese punto en el que lo que yo siento, lo siente él también (Como Eliot y E.T.)

Somos almas gemelas. Reporteros dicharacheros en busca de la entrevista de nuestra vida. Esa que no se hace por obligación, si no por verdadero placer. Últimamente no paro de usar el "?". Pregunto y pregunto, saco mil conclusiones. Dicen que tengo el don de conocer a las personas, de verlas venir, de descubrir sus inquietudes. Pero lo que no saben, y vais a saber ahora mismo, es que la mayoría de veces no soy yo la que les descubre, son ellos mismos los que se abren a mi y me aportan con facilidad todas esas pistas que necesito para completar mi divertido rompecabezas a cerca de ellos.

Antes lo hablaba con Gustaf, es un gusto poder desgranar a personas interesantes como tú, si, si, tú, lector fiel o esporádico de *mejorquebien. Me gustaría hacerte mil preguntas. Empezaría preguntando ¿por qué lees este blog? y acabaría con ¿una caña? No sé, siento verdadera curiosidad. Quizá más aún que por el hecho de saber qué me depara el futuro. ¿Más tropiezos? ¿Más personas indecisas? ¿Más miedo? ¿Más dolor? o ¿Más alegría? ¿Más sonrisas? ¿Más valentía? ¿Más amor?

Es un misterio..... que hoy por hoy me hace sonreir.

sábado, 23 de agosto de 2008

Orgasmos emocionales

En mayo la tierra temblaba y en agosto descubro los orgasmos emocionales. Seguramente sea una evolución natural de la vida lo de empezar a intuir que todo va a mejor, pero todavía me sorprende. Sobre todo cuando repaso lo que escribía en mayo y lo que estoy escribiendo ahora mismo, tan igual y tan diferente. "Tu blog es arriesgado, para ti sobre todo, porque si alguien se lo lee desde el principio hasta el final te puede llegar a conocer muy bien", me decía ayer Rosa. "Si, pero asumo ese riesgo porque no tengo nada que ocultar", le contesté. Es verdad, para qué ocultar nada. ¿De qué sirve guardarse cosas para uno si, al final, se te quedan enquistadas dentro y salen, años después, para desgarrarte de nuevo? Es inútil.

Así que escribo, más para mi que para nadie, pero agradezco que me lean, interesar a alguien. Indiscutiblemente me hace sentir bien, escuchada, comprendida, acompañada en este viaje. En esta aventura que va sin rumbo definido, guiada por la intuición y la inspiración de última hora.

Ahora, tumbada en la cama, sola, planeando mi sábado con ilusión, me siento llena. Miro a mi alrededor y me doy cuenta de mi fortaleza. Creía que no era real, que era una invención de los demás para que no me hundiera. Y resulta que sí, que floto y que, sin saberlo, he tenido distintos salvavidas que me han ayudado a salir a la superficie. Por supuesto en un pedestal privilegiado están mis padres y Rosa, también Alicia. Y en otro, que yo no pensaba que fuera tan relevante, todos aquellos que habéis sentido que soy especial y habéis compartido conmigo parte de vuestras emociones. Nunca sabría lo que siento ahora de no haberos conocido, y os guardaré siempre en la parte del corazón reservada para los buenos recuerdos.

Yo y todos los demás hemos construido una nueva Esther. Imperfecta, pero mejorada. Capaz de volver a cuidar, amar y dejarse llevar. Una niña que vuelve a disfrutar de orgasmos emocionales.

jueves, 21 de agosto de 2008

En silencio

A veces el silencio llega tan profundo que se disimula con el sonido del corazón. Impacta contra el mundanal ruido y crea una barrera protectora, una burbuja transparente, imperceptible, inquebrantable, sólo intuida por aquello que va más allá de la razón. Aislada en su interior, mi piel es mil veces más sensible, mi cuerpo mil veces más salvaje, mi voz mil veces más delicada y mis gestos mil veces más dulces. Y cuanto menor es el sonido mayor la intensidad.

De menos a más y en medio matices de todos los colores. Hay globos, confeti, bengalas, es una fiesta, un baile en el que no se danza con los pies. Las miradas se cruzan, la sonrisa se refleja en los ojos del otro. En silencio todo es música, una Banda Sonora Original muda que retumba en el interior. Una mezcla entre rock alternativo y pop japonés. Tan perfecta que nunca será escuchada, sólo sentida. Y sigo (seguimos) dentro del silencio sólo roto, al final, por los latidos en forma de palabra. Una trás otra intentando explicar lo inexplicable, intentando describir la belleza que no se puede ver, la que capta el sistema nervioso traduciéndola en punzaditas de placer.

Y acabo enamorada de la luz que sugiere que aún no ha terminado el día. Se posa sobre mi y me hace sentir bella, de la forma en que se deben sentir bellos los dioses. Más allá de toda lógica, de toda realidad. Es la verdad de una auténtica locura sazonada de credibilidad.

Y es entonces cuando escucho el leve murmullo del mar..."he llegado a puerto", me digo. Iba a la deriva y he llegado a un sereno y calmado puerto.

martes, 19 de agosto de 2008

¿Qué dices que dicen sobre mi?


Viva la vida, Coldplay.

Dicen con insistencia que pienso mucho las cosas, que le doy demasiadas vueltas a todo. Lo que no saben es que llevo tiempo creyéndoles. Mi fortaleza (efímera) se disipa en el momento menos esperado y entonces sólo quedan las espinas. Restos de un banquete que alguien engulló. Y aquí estoy, por primera vez intentando escribir sobre lo que no sé. Sobre mí. Siento que en mis ojos falta espacio, veo borroso y las mejillas se humedecen. Yo. Fría y cálida, ausente y presente, próxima y lejana. Me escapo por las rendijas, me aferro a las excusas, me pongo límites. Me cuesta hablar de mí ¿quién lo diría, verdad? Y no hago otra cosa que ordenar una y otra vez mi caos, compulsivamente, saco todo afuera y lo vuelvo a meter. Lo vuelco en los demás, que me lo devuelven con nuevos matices. Así me siento comprendida y eso alivia parte del exceso de equipaje emocional. Siento que he pasado media vida escuchando a los demás por estar encerrada en mi autoprisión. Y hay muchas cosas que quiero que cambien, que quiero olvidar, dejar atrás y no volver la vista nunca más.

Querido blog, hoy acudo a ti en busca de un kleenex...estoy dejando esto empapado :p

lunes, 18 de agosto de 2008

Mi interpretación

Tumbada en cualquier lugar mirando al cielo el tiempo se para de repente. La guerra ha terminado. Y te miras desde lo alto hacia lo bajo esperando encontrarte a la defensiva. Pero sólo contemplas a alguien pacífico, entregado al cielo azul oscuro casi negro... Es el resto y la esencia. La piel y el interior de un fruto a medio madurar. Sólo materia. Pero rebuscas, eres titulada en ello, y encuentras la exigencia, un listón por superar y diversos obstáculos psicológicos que amenazan la ansiada estabilidad.

Escuchas a tu alrededor, hay mucho silencio, es cómodo pero no deja de ser un extraño silencio. Nunca pasó antes. La situación deriva en inevitables cuestiones que zanjarás rápidamente. Lo que menos debe preocuparte ahora es la preocupación. Así que miras desde lo bajo hacia lo alto y piensas en dejar olvidado el "perfil perfecto" en este lugar. Y no volver a buscarlo nunca. Que lo encuentre otro y haga un uso irresponsable de él. Quizá le vaya mejor tenerlo, quizá se lo tome como un regalo, quizá un reto.

Mi mayor temor sigue siendo la cobardía y el conformismo. Pero sobre todo, dañar en el intento de ser mejor. ¿Será todo más simple? Seguro ¿Será esto una exageración dramatizada? Sin duda. El resto sólo es mi interpretación.


"Inside of Love" - Nada Surf

sábado, 16 de agosto de 2008

Fotomatón

Hoy (esto comienza a parecer "la caja negra" de mi vida, por los registros diarios) ha amanecido nublado en Sant Boi. Mis planes de playa los substituí por un paseo con mi primo (mi "otro" hermano) y el encuentro casual con "la madre del año" y su hermoso bebé. Retomando así mis recuerdos de adolescencia.

Este es el pueblo donde crecí, donde pasé los 23 primeros años de mi vida y todo parece como un sueño lejano. El colegio, el instituto, las amigas, las peleas por tonterías, las charlas, las fiestas de pijamas, las rivalidades, los novietes. Tantas vivencias que hoy están guardadas en una cajita al lado del corazón. La llevo siempre conmigo y en momentos puntuales me apetece abrirla y rememorar viejos tiempos. Son flashes, imágenes de situaciones concretas que memoricé y perdurarán en el tiempo.

Cuando estaba viviéndola aquella resultaba ser la época más trascendente de mi vida. Lo que iba a condicionar el resto. Con el tiempo y la perspectiva me doy cuenta de que no es ni una pequeña parte de lo que vino luego y lo que está por llegar. En aquel tiempo la única responsabilidad era "sacar buenas notas". Y el tiempo restante se pasaba con los amigos, peleando con los padres por media hora más de noche, persiguiendo al chico"popular" de la clase con la mirada y asegurando que no te gusta nada, de nada, pero de nada. ¡Eso si que era vida!

Es la época de los mejores amigos y los peores enemigos. La época del primer beso, de que tu novio te acompañe hasta el portal de tu casa, de esconderse en cualquier sitio para que los vecinos no cotilleen. La época de descubrir con inocencia. Aquella que siempre pensarás no haber aprovechado lo suficiente, por tener esa fijación por crecer antes de tiempo. La de los posters en la pared, empapelando hasta la esquina más remota. La de estar "enamorada" de un chico durante años sin que ocurra nada. Seguramente algo que no se volverá a repetir en tu vida.

Las instantáneas de mi vida son como las tiras de un fotomatón, algunas han salido bien, otras borrosas y otras horribles. Pero siempre serán las más divertidas.

viernes, 15 de agosto de 2008

En dos días...¿en cuántas horas?

Hoy ha sido un día tremendamente divertido. Lo pasé en la playa con mis padres y hacía tiempo que no nos reíamos tanto juntos. Irremediablemente, cuando vivimos estos momentos de risa exultante, nos acordamos "del tete". Él siempre está ahí, en nuestro pensamiento, en nuestra vida. Me he sentido muy a gusto hablando con ellos de él, quizá, como si todavía estuviera aquí, y es que queda, afortunadamente, mucho de él en nostros tres. Todo aquello bueno que vivimos juntos los cuatro, los recuerdos más dulces y también los más duros. Siempre digo que perderle fue como desmantelar un equipo perfecto, que nunca volverá a ser el mismo. El 4x4 se convirtió en un triciclo en el que vamos todos a remolque, unos tiramos de otros, es la única forma que sabemos de sobreponernos. Pero lo estamos haciendo bien, lo estamos haciendo mejorquebien!!!

Hoy también ha sido un día de cuentra atrás. Queda menos para mi vuelta a Madrid y se nota. En el ambiente empieza a pesar mi marcha y se escuchan frases como "Esther no te vayas, encuentra un trabajo aquí y vuelve". A lo que yo esbozo una sonrisa y nada más. ¿Qué podría decir? Mejor nada. Pero me gusta. Es como si mi presencia fuera imprescindible, como si yo trajera y me llevara la alegría de esta casa y eso me hace sentir muy importante. Siempre lo he sido para ellos, lo sé, pero desde mi marcha nuestra relación ha cobrado un nuevo sentido mucho más profundo, mucho más intenso.

Volveré a Madrid en dos días con la convicción de haber pasado una de las mejores vacaciones de mi vida. Regresaré con nuevos retos e ilusiones en la maleta. La renovación de algunas actitudes y la regeneración de sentimientos atrofiados. De aquí me llevaré las largas conversaciones con mi madre sobre aquello que "no sé" y que brota de mí en lágrimas. Me llevaré los piropos, las sonrisas, la entrega total. Tengo los bolsillos llenos de los frutos de la incondicionalidad. Y me voy cargada, muy cargada de energías.

miércoles, 13 de agosto de 2008

La cuenta cuentos cuentista....

Cuenta la leyenda que una niñita, con poca consciencia de peligro, correteaba montada en su "tacatá" por los aposentos de su humilde palacete. En una de esas el fabuloso bólido chocó contra un mueble y la niña se "achichonó" contra el suelo, zarandeando sus rechonchetas piernecicas con soltura en el aire....Años después la princesita rubia se tiñó los tirabuzones por culpa de un hombre y se convirtió en una dama desposeída de sentimientos....Actualmente escribe un blog.

Hoy ha sido un día de extremos. He sentido una gran emoción de buena mañana que luego ha ido disipándose mientras pasaban las horas. Me da pena ser así, tan variable de sentimiento, pero, en el fondo, me divierte. Es como andar luchando siempre por hacer que la vida sea perfecta a mi modo, el más imprefecto. Creer que todo puede cambiar en cualquier momento, sin avisar, de lo más externo a lo más interno. Quizá sea por mi afición a las sorpresas, a los giros inesperados, al impacto de la novedad directamente en la frente. Quizá sólo quiera huir de la rutina que un día me hizo sentir tan culpable.

Seguramente lo que soy ahora se lo deba a mis traumas, esas cosas que te dejan huella y moldean la forma con la que te enfrentas al mundo, a los nuevos retos. Desde luego no volvería a ser la de antes, aquella niña inocentona que tenía una visión ideal de la vida. Pero la echo de menos, en ocasiones. A veces me gustaría ser ingenua de verdad, en vez de forzar una ingenuidad que me aleje de lo trascendental que hay en mí. Un poco tontica, un poco despreocupada y confiada. Salir un rato de mí y, quizá, ver de verdad algunas de esas cosas buenas que debo tener. Seguiré correteando.

martes, 12 de agosto de 2008

Mi descarada honestidad

Aquí ando, derritiéndome por momentos a 20 kilómetros de la húmeda Barcelona. Sudo incluso sólo con mover la punta de los dedos para escribir en el ordenador. Impresionante. Descanso, lo que el calor me deja, después de unos días intensisimos en Roma, la ciudad del amoR. Ha sido uno de los mejores viajes de mi vida. Ya os contaré en persona, que hoy estoy un poco espesilla. El no hacer nada me provoca más ganas de no hacer nada, es un bucle sin fiiiiiiiiin.

A grandes rasgos todo ha ido *mejorquebien. Ha sido un viaje de instrucción total, tanto cultural como emocional. Definitivamente hablar italiano no es lo mío, pero he conseguido comunicarme, ahora sé que la sonrisa y la educación son de entendimiento universal. En el aeropuerto a poco estuve de perder el avión de vuelta, un napolitano intentó ligar conmigo y casi me espachurran los souvenires. Pero la suerte del principiante quiso estar de mi lado y que todo marchara casi a la perfección.

Me fui con la convicción de que los italianos eran unos aduladores de finalidad perversa.Y vuelvo con la certeza de que los españoles son unos aduladores del mismo calibre. El reencuentro absolutamente inesperado, después de un año, con un "amigo" (de corta trayectoria) ha logrado romper algunos de mis esquemas más estables. Guapa, preciosa, princesa, pequeña...El recital de piropos provoco en mi un escepticismo elevado a límites irreconocibles. Y, ni corta ni perezosa, usé mi mejor arma, la sinceridad.

Después de eso, y de otras experiencias recientes, he concluido (dentro de mi desagrado por las conclusiones cerradas) que: cuando dices lo que piensas te expones al rechazo del resto, pero, quizá, del resto solo valga la pena aquel que sigue ahí después de asumir mi descarada honestidad.

martes, 5 de agosto de 2008

*mejorquebien cerrado por vacaciones

Llegaron las ansiadas y deseadas vacaciones. Llegaron por fin. Dejé a Gustaf en Madrid hace tres días, un poco enfurruñado, la verdad. Pero le asigné una tarea importante, la de cuidar la casa y procurar que nadie se desmadre (ni Pocoyó, ni las pelotas de malabares,ni Bender, ni las "baquetas definitivas", ni la probeta con semen de caballo...). Así se quedó más tranquilo. Asumir el mando de la nave nodriza es lo suyo, le da gustico. Y yo puedo irme sabiendo que les va a mantener firmes y no me van a montar botellones en casa, que son muy de botellones esta gente...

Así que nada, cojo las maletas y me marcho mañana a Roma. Porque yo lo valgo. Son mis primeras vacaciones después de que mi relación sentimental me dejara tirada en cualquier andén. Y no podrían haber llegado en mejor momento. Un momento que nunca imaginé vivir. El mejor de mi vida, sin duda. Soy independiente, fuerte, decidida...Tengo amigas y amigos que valen un mundo...y una cámara de fotos nueva para inmortalizar cada escena de esta etapa (jajaja)

Durante mi ausencia no hagáis trastadas. Disfrutad del verano. Y contármelo a mediados de agosto, cuando vuleva al trabajo y abra de nuevo las persianas de *mejorquebien. Por el momento cerramos por vacaciones. Y me encanta decirlo!!!

domingo, 3 de agosto de 2008

Desayuno....curiosidad....y cartas de amor

Hoy me levanté con los ojos hinchados de tanto dormir. Me miré en el espejo. Pelos revueltos, párpados caídos y labios inexpresivos. Toda yo era un poema, el que habla del despertar más dulce. Fuera había amanecido hacía horas un sol reluciente acompañado de la jornada más calurosa. Antes de desayunar entré en mi antigua habitación, la amarilla, para coger alguna cosa que no recuerdo y vi "la caja plateada".

Me dió por abrirla y saltaron las antiguas cartas de amor. Estaban ahí, mirándome, incitándome a leerlas... Mareé una entre mis manos, le dí un par de vueltas a distancia, como si no fuera conmigo....De repente, me encontré inmersa en la duda, leer o no leer, esa es la cuestión. Y, sin más, me sobresaltó mi madre llamándome con insistencia. Escondí deprisa los papeles, como si estuviera haciendo algo malo, pensando que iba a llegar ella por detrás a descubrirme. El corazón a mil y voy al salón. "¿Desayunamos?" dijo mi padre con una sonrisa. "Sí, claro", respondí con la certeza de que algo se intuía en mi cara. Pero nadie dijo nada.

Nos tomamos con calma el desayuno. Unas risas. Unos comentarios. Y, después de recoger los restos, volví a la habitación. No puedo remediar ser tan curiosa. Abrí, de nuevo, "la caja plateada". Sentí una mezcla de emoción y añoranza, algo como volver a ver a alguien del que hace tiempo no sabes nada. Metí la mano y al azar saqué un cartón cuadrado con un CD dentro y una carta de cuatro folios escrita a mano. La letra era demasiado conocida, las palabras demasiado lejanas, el color demasiado azul. Y me reía. "Gracias por hacer que esta sea la mejor aventura de mi vida". ¡Vaya!, exclamé. Le seguían infinitas palabras de admiración, cariño, agradecimientos por cosas que se suponía yo había hecho por esa persona. Y me he sentido bien. Quizá mejorquebien. Porque me he dado cuenta de que sí hice todas aquellas cosas, de que sí que fuí ese ángel bueno que describen sus palabras, sí que fui capaz de dar tanto.

Y puede que hoy haya superado uno de mis mayores miedos, el de no ser ya tan ingenua como para entregar todo lo que puedo dar sin pensar en las consecuencias. A lo mejor no entendéis de lo que os hablo, pero siento que he estado escondiéndome de las emociones y acercándome a las personas que, sabía de antemano, no iban a exigírmelas. Porque perdí mi propia referencia y pensé que era yo la que debía encontrarla. Pero estaba equivocada, los demás completan esa tarea que nosotros empezamos. Los demás nos ayudan, nos sustentan, nos hacen crecer e ir más allá.

Es complicado darse cuenta de que no es la ingenuidad lo que nos lleva a creer en las personas, es la valentía. Y hoy por hoy yo creo, creo más que nunca. Y soy valiente.

viernes, 1 de agosto de 2008

El sentido de no tener sentido...

Hoy me he quedado dormida como cuando era pequeña. Reposaba la cabeza en el respaldo del asiento del coche, lucía mi boca semiabierta y mi lengua apoyada en los dientes inferiores, se intuían los de arriba y algo de saliba humedeciéndolo todo. No sé qué tiene el run-run del coche que actúa como un anestésico infalible sobre mi.

Últimamente ando muy cansada. Quizá sean las emociones, que se suceden, que no cesan, que se han aferrado a mi y no me sueltan. "Ahora sonrío por la calle" me confesó alguien ayer. Y me sentí bien. Satisfecha. Hasta desinteresadamente feliz. Y es que, aunque prometí ser más egoísta, pensar más en mi, ser más proteccionista con mis cosas, no me sale. Vuelvo a expresarme hacia afuera. Acabo de abrir las puertas de par en par. Y alguien entrará, seguro que alguien lo hace.

Estoy en caos y mi comportamiento sigue asustando(me). Pero sé que debo dejar atrás los fantasmas, acostumbrarme (de una vez por todas) a las cicatrices que dejaron las heridas del ayer. Esas "lecciones" que reaparecen cuando todo se convierte en algo demasiado familiar. Sentimientos. Malditos y perversos. Imprescindibles y geniales. Bolas de fuego que arden en el estómago. Ganas de cuidar y ser cuidado. Dar lo mejor de uno mismo.

Tiemblo al pensar que todo vuelve. Y después de un año de que nadie diera conmigo, voy y me encuentro. Estaba justo ahí, mezclándome con la gente en cualquier bar, escondiéndome del querer, del dañar, del volver a ser vulnerable. Inevitable ceguera. Hoy me siento más fuerte y más débil a la vez. Una niña pequeña que remira el móvil por si acaso. Una soñadora de pies saltarines, que luce risa sincera y ojos acristalados. Una insensata con ganas de llorar de alegría.

Será que voy corriendo a los sitios, pero esa es mi forma de vivir la vida.... No la cambio.