miércoles, 9 de julio de 2008

Míranos...qué tontos...



Míranos, tan lejos y tan cerca. ¿Quién nos lo iba a decir hace apenas un mes? ¿Quién hubiera sido capaz de imaginar tanta intensidad, tanta insensatez? ¿Quién? Yo no ¿y tú?
Recuerdo nuestro viaje contracorriente, contra pronóstico, contra todo....Por eso fue tan fascinante. Tan irreal. Tan mágico. Tan fácil.

Luces en la noche. Faros de un coche al llegar a casa. Apagar el motor y sentir que todo se detiene menos nosotros. Volamos. Nuestras risas ¿las oyes? Son por las bromas. Por las horas de charla. Por las miradas de alivio. Por los abrazos. Por las despedidas en cualquier lugar, sabiendo que volveremos a vernos pronto. Son el sonido calido de cada instante vivido con todas sus consecuencias. Son los restos del cometa...Estelas de un mundo más justo, más amable, más honesto. Un lugar en el que valía la pena querer ser mejor.

Estas serán mis últimas palabras. Las que recito con mi último cartucho de esperanza. Agotaré mi valentía en este mismo instante. Lo haré por los dos. Porque hoy derramé mi primera lágrima sintiendo que se apagan las flechar fluorescentes que marcan el camino incorrecto, el que trae hasta aquí, hasta mi. Se apagan, se desvanecen, lo hacen a cada silencio, a cada gesto de indiferencia, a cada palabra deseada sin pronunciar.

Busqué una señal. Un pellizco en mitad de la pesadilla, que me despertara y poder descubrir que tú no eres el de ahora. Creí en ti. Lo hice desinteresadamente. Me fallaste. Me hiciste creer especial y me soltaste de la mano.

Se acaban mis fuerzas. Se debilita mi voz, la que un día gritó a ciegas "Podemos". ¿Podemos? Puedes.

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